El patrimonio cultural de instituciones escolares de Mendoza: el caso de la  escuela  Nro 4-024 “Bellas Artes

Prof. Luis Osvaldo Povedano, Prof. Adriana Flores, Prof. Marta Paz, Lic. Pamela Obrist. Alumnos: Clarisa Baldearena, Gisel Gaviola, Susana Pirrello, Belén Leiton, Jerónimo Guiñazú, Liliana Zenobi.

Resumen

En esta investigación nos planteamos construir procesos de relevamiento, revalorización  y visualización de los bienes que con su valor histórico y artístico constituyen elementos de identificación y de identidad cultural presentes en diversas escuelas de Mendoza.

¿Cuáles son los bienes muebles e inmuebles de las escuelas del gran Mendoza que reúnen las condiciones para ser considerados como verdadero Patrimonio Cultural? En este artículo nos centraremos en los avances a partir de lo indagado en la  Escuela  N° 4-024 “Bellas Artes”, ubicada en la calle Pedro Molina y Patricias Mendocinas de Mendoza Capital, que fue creada el 20 de mayo de 1933 y que cuenta con obras de arte originales de artistas, de profesores artistas, donaciones, obras en mosaiquismo y obras pictóricas, entre otras.

Abstract

In this research we intend to construct processes of recognition and visualization of the goods that, with their historical and artistic value, are elements of identification and cultural identity in different schools of Mendoza City.

What are the movable and immovable properties of the schools of Mendoza that meet the conditions for being considered as true Cultural Heritage? In this article, we will focus on the advances made from what has been investigated at Escuela N° 4-024 “Bellas Artes”, located at Pedro Molina St. and Patricias Mendocinas St., Mendoza Capital, which was created on May 20, 1933; and contains original works of art, donations, mosaic and pictorial murals, among others.

Introducción

La escuela y su cultura tienen una relación peculiar con la comunidad, al interactuar con las diversas comunidades de las que proceden sus estudiantes, profesores y otros trabajadores con las que comparten el espacio social concebido como espacio socio-cultural.  Frecuentemente nuestras escuelas se configuran como el principal centro cultural de la comunidad misma, donde los estudiantes tienen la posibilidad de ampliar  su marco de referencia cultural y tomar contacto con diferentes maneras de pensar y de hacer.

Esta investigación surge de un proyecto propuesto por integrantes del ISFDyT N°9-002 “Tomás Godoy Cruz”. En él que nos planteamos construir procesos de relevamiento, revalorización  y visualización  de los bienes que —con su valor histórico y artístico— constituyen elementos de identificación y de identidad cultural presentes en diversas escuelas de Mendoza.

Consideramos importante difundir los bienes relevados, incluyendo los que aún no han obtenido la declaratoria de Patrimonio Cultural pero que resultan de una gran significatividad y de alta valoración cultural por parte de las distintas comunidades que lo incluyen en su acervo  y los conservan como bienes identitarios, creando pertenencia. Pensamos que es destacable la promoción de acciones y estrategias para la conservación, memoria y apreciación del patrimonio cultural escolar. Además pretendemos generar insumos pedagógicos para distintas prácticas docentes, tanto de residentes de nuestra  institución como de docentes interesados.

Partimos del siguiente interrogante: ¿Cuáles son bienes muebles e inmuebles de las escuelas del gran Mendoza que reúnen las condiciones de ser considerados como verdadero Patrimonio Cultural?

En este artículo nos centraremos en los avances a partir de lo relevado en la Escuela  N° 4-024 “Bellas Artes”, ubicada en la calle Pedro Molina y Patricias Mendocinas de Mendoza Capital, que fue creada el 20 de mayo de 1933 y que cuenta con obras de arte originales, donaciones, murales pictóricos y en mosaiquismo, entre otros haberes.

Patrimonio artístico en las escuelas

Darle importancia al patrimonio artístico mueble e inmueble desde la escolarización es fundamental, debido a que los estudiantes pueden tener contacto con la obra de diversos artistas, un contacto “de primera mano” sin necesidad de recurrir a reproducciones en las que se pierde mucho de la obra: trama, textura, dimensiones, espacialidad, etc. Es importante que técnicos, docentes y alumnos conozcan el patrimonio local y nacional, para socavar  posturas eurocentristas y etnocentristas, y producir conocimiento acerca de las obras y del patrimonio local, nacional, latinoamericano.

Desde un paradigma que considera al patrimonio como construcción social —esto es, como una cualidad que la sociedad le atribuye a determinados bienes— es que en esta investigación estamos trabajando en detectar, nominar, seleccionar y relevar datos sobre las obras de arte presentes en las escuelas seleccionadas para tal fin.

El efectivo rescate del patrimonio cultural incluye su apropiación colectiva, por lo que requiere de condiciones que permitan a los diversos grupos sociales compartirlo y encontrarlo significativo. Democratización y revaloración del patrimonio son así dos procesos que deben caminar de la mano.

Se hace necesario escribir la memoria de los objetos y cruzarla con la trama de la historia para lograr la identificación con los espacios escolares y su  patrimonio cultural, poder valorarlos y apreciarlos.

La Ley de Patrimonio Cultural de la Provincia de Mendoza (Nº 6034, y su modificatoria, nº6133) establece, entre otras cosas, que “pueden considerarse patrimonio cultural todos aquellos bienes que reporten un interés histórico, artístico, etc., y que se encuentren en nuestra provincia, cualquiera fuere su propietario”. Concebimos al Patrimonio Cultural como una obra colectiva, producida por el conjunto de la sociedad, ya que son los distintos grupos sociales quienes, cada uno con sus realidades y valores, contribuyen a la construcción del patrimonio.

De modo que la construcción del patrimonio es una operación dinámica, enraizada en el presente, a partir del cual se reconstruye, selecciona e interpreta el pasado y se preserva para el futuro. El patrimonio cultural se basa fundamentalmente en los valores de una sociedad particular, la cual no solo tiene derechos sino también obligaciones.

La escuela N° 4-024 de “Bellas Artes”: obras y artistas 

Diversas obras forman parte de la Escuela de Bellas Artes (1). En ese sentido, compartimos el razonamiento de Sandra Szir en torno al consumo de imágenes, quien sostiene que las imágenes no implican pasividad del receptor porque constituyen un estímulo intelectual. Las imágenes, los objetos artísticos, nos invitan a descubrir una trama densa de relaciones históricas en la que se entrecruzan aspectos como el político, el social, el ideológico, etc.

povedano 1Entre estas obras encontramos las de Ricardo Scilipoti (Mendoza, 1928-2008). Sobre este trabajo dice María Inés Zaragoza:

Al evocarlo penetro en un mundo mágico de imágenes obtenidas a través del empleo de mínimos recursos, o bien resueltas en abigarradas composiciones cubiertas por finos entramados de líneas y puntos sutiles, armoniosas curvas, amplios planos degradados tanto en color, en grises, como en blanco y negro; siempre acompañado por un singular y único universo de símbolos” (Revista Huellas, página 164).

En la obra de Scilipoti que encontramos en la Escuela de Bellas Artes el artista emplea recursos mínimos: una línea que forma lo que parece ser el capitel de una columna jónica “singular y simbólica”, utilizando los términos empleados por Zaragoza, formada la parte inferior  por cinco siluetas estilizadas de imaginarios atlantes que contribuyen a la idea de “sostén”.  En lugar de un ábaco se observan las iniciales “EBA”: Escuela de Bellas Artes. Esto deja muy en claro que el artista no donó una obra al azar, sino que fue pensada especialmente para la escuela, datos que nos hacen pensar en la estima y el compromiso que el artista tuvo con la institución, en la que dictó clases en el taller de grabado.

Otra de las obras encontradas es la de Abraham Vigo, titulada “El paraíso”, aguafuerte realizada como regalo a la  institución durante una visita en la que el artista de Boedo dictó un taller (2).

De origen uruguayo, Abraham Regini Vigo (Montevideo, 1893-Buenos aires, 1957) se instala durante su niñez en Buenos Aires. Estudia en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes y aprende la técnica del aguafuerte de Facio Hebecquer. Sus grabados y los de otros artistas de Boedo acompañaron las publicaciones de diarios y revistas de izquierda, reflejando las duras condiciones de vida y laborales de los sectores populares. Así lo expresa Vigo en sus grabados durante sus años de estadía en Mendoza, entre 1939 y 1947, mostrando la realidad de esta región.

El historiador del arte Miguel Ángel Muñoz (2008) afirma que esta corriente de artistas adhiere también al anarquismo y al anarcosindicalismo. Es un arte militante que busca concientizar al pueblo, mostrar las injusticias del sistema capitalista y promover la revolución, por lo que privilegia una estética realista, con imágenes claras, accesibles a los sectores populares. Para el citado investigador, los Artistas del Pueblo tienen un rol protagónico en la década del ‘20, y en los procesos artísticos innovadores, ya que este cuestionamiento al academicismo se da en diferentes artistas y no es que los mismos forman un bloque homogéneo (3).

povedano 2En la obra de Abraham Vigo encontrada en la Escuela de Bellas Artes de Mendoza se observan numerosos personajes, la mayoría hombres; aunque destaca, en primer plano, la corpulencia de la mujer en la zona izquierda inferior que se gira hacia un hombre de jocosa apariencia. Variedad  de  posturas en lo que parece una tribuna proletaria, una audiencia a la que el artista ha elegido representar por uno de sus costados como si él mismo estuviera dentro de la tribuna y fuera un integrante más.

Los Artistas del Pueblo pertenecían a la clase trabajadora y habían accedido a la actividad intelectual y artística gracias a las transformaciones modernizadoras de la sociedad argentina de principios del siglo XX. Caras cansadas, rostros ajados, ropas humildes, un hombre calvo y de vientre prominente se duerme sentado en un primer plano: Vigo nos  muestra la clase trabajadora, la que no tenía acceso a los privilegios. El aguafuerte —técnica de grabado en la que se utiliza ácido para corroer una plancha de metal que después de entintada deja la impronta sobre papel mediante una prensa— era la elegida por  estos artistas, si se piensa en su condición “híbrida”: entre lo único y lo múltiple, lo cual permitía grandes “tiradas” más asequibles para la clase obrera.

Además era de gran utilidad como medio de difusión, si se piensa que estamos en la primera mitad del siglo XX, para mostrar las posturas que tenían estos artistas.

Los murales de la escuela de “Bellas artes”

Entre las diversas obras con las que cuenta la Escuela n° 4-024 Bellas Artes se destacan sus múltiples murales, algunos trasladados desde los distintos edificios donde funcionó la escuela, otros realizados en el actual edifico en diferentes épocas. Generalmente fueron producidos por alumnos egresados que actualmente son artistas plásticos o por grupos de alumnos y profesores, como también por alumnos egresados de dicha institución con motivo de aniversarios de la escuela.

La pintura mural (4) es la realizada sobre muros o techos que actúan de soporte con fines ornamentales, religiosos o didácticos. Se encuentra profundamente vinculada a los planos arquitectónicos y decorativos sobre los que se asienta y puede servir para realce al diseño del interior o para transformarlo.

Por sus dimensiones y su ubicación en el espacio arquitectónico, el arte mural es también un medio de transmisión sociocultural, que para mostrarse necesita insertarse en un ámbito de exposición pública. Por ello aborda temas religiosos, históricos alegóricos o patrióticos de significación popular.

Se caracteriza por su monumentalidad, la cual no solo está dada por el tamaño de la pared sino por cuestiones compositivas de la imagen como la poliangularidad, que permite romper el espacio plano del muro.

Cabe destacar que, en la primera visita realizada a la escuela, los profesores que nos recibieron nos mencionaron que al menos dos murales se perdieron por arreglos realizados en el inmueble. Uno fue tapado con pintura. El otro se habría perdido tras derribar la pared en la que se encontraba.

Mural I

povadano 3La ubicación actual de este mural es el pasillo a la derecha de la secretaría, sobre archiveros. El soporte es un bastidor de madera, y sus medidas son de 1,54 metros de ancho por 1,22 metros de alto. La técnica utilizada es la de collage de recortes de diario y pintura —posiblemente látex, sintético o acrílica—. Todo el conjunto está protegido por una capa de barniz.

El collage de recortes de diario constituye el fondo sobre el que se pintó una composición abstracta policroma que forma planos de color traslúcidos que dejan ver con total nitidez los artículos periodísticos. Algunos contienen fotografías, otros fecha de edición impresa y nombre del diario que lo publicó. En general, el artista utilizó la mayor parte del artículo para lograr el fondo.

Se destaca esto último, ya que lo convierte en un registro histórico de la actividad realizada por la institución, que fue incorporada a la obra resaltando su valor y conectando el pasado con el momento de la realización de la obra por medio de la abstracción, firma y fecha.

Este mural tiene firma y fecha ubicada en la esquina inferior derecha (“Nina 79”). También tiene una placa metálica grabada con los siguientes datos:

Ramalgia de Atencio. Mural homenaje a la Academia de Bellas Artes. “Su brillo histórico”. Donación del autor.

Con respecto al estado actual, presenta capa de barniz amarillenta por el paso de los años, faltan algunos clavos del bastidor de madera, no presenta lagunas, roturas o ralladuras. En general tiene un buen estado de conservación.

Mural II

povedano 4Este mural se encuentra ubicado actualmente en el hall de entrada, frente a las escaleras. El soporte es cemento, que forma dos placas fijas a la pared por medio de tornillos. Sus medidas son 2,45 metros de ancho por 2,39 metros de alto por 7 centímetros de espesor (medida total del conjunto).

La técnica utilizada es escultórica con altos y bajos relieves. Presenta diferentes acabados que generan texturas táctiles y visuales. Aparentemente se ha aplicado una pátina para dar color (gama de marrones rojizos y verdes oscuros).

La composición se desarrolla en circuito de lectura en forma de U imaginaria desde la zona superior izquierda, concluyendo en la zona superior derecha. Siguiendo este recorrido se observan: un círculo que contiene dos masas y tres puntas acompañados de otras figuras geométricas; un conjunto de textos que podrían ser los nombres de autores; una figura femenina de frente, recostada o sentada, que en una de sus manos sostiene una paleta de pintor; y una figura posiblemente masculina sentada sobre un banco o silla que sostiene con ambas manos un objeto. Las dos figuras humanas están vinculadas por medio de una pierna, en primer plano. Este detalle se observa con mayor precisión al contar la cantidad de pies que figuran en la obra (tres).

Es posible que este mural tenga relación con otro mural escultórico que comparte similitudes estéticas y materiales.

Asimismo, este mural no presenta placa, fecha ni título. Dentro de la misma obra, en la esquina superior izquierda, figuran los siguientes textos:

Fausto Caner, Bettina Tarquini.

Con respecto al estado actual, se observó una laguna (faltante) en la parte inferior del mural, en la pátina que deja ver una superficie de color blanca amarillenta. Es posible que esto sea yeso o algún materia similar, ya que es frecuente que las superficies porosas, absorbentes o grisáceas se impriman para poder aplicar pátinas o pigmentos. Estas imprimaciones de las superficies no solo facilitan la aplicación de la sustancia que dará color sino que también ayudan resaltar la nitidez de los mismos.

Mural III

povedano 5Otro de los murales se encuentra también en el  hall de entrada, sobre la pared izquierda. El soporte es un panel de MDF y tiene medidas de 1,40 metros de alto por 1, 90 metros de ancho (con marco). La técnica utilizada es trencadish sin pastina, las piezas usadas son de cerámico de piso roto de forma irregular, pegadas al MDF. Y cuenta con un marco de madera.

Es una composición abstracta, centralizada en una forma elíptica que contiene a las demás. Se utilizaron cerámicos de pisos de colores planos y con texturas visuales que enriquecen la policromía de la obra. El MDF ha sido pintado en algunas zonas con diferentes colores, que se vislumbran entre el trencadish sin pastina. Este mural no presenta placa, fecha, firma, nombre de autor ni título de obra.

Mural IV

povedano 6Otro de los murales está en el tercer piso del ala norte. Tiene como soporte tres paneles de MDF, y sus medidas son:

-panel izquierdo 1,77 metros de alto por 1,11 metros de ancho (con marco);

-panel central 1,77 metros de alto por 2,20 metros de ancho (con marco);

-panel derecho 1,77 metros de alto por 1,13 metros de ancho (con marco).

La técnica utilizada en este caso es trencadish sin pastina, realizado con cerámico de piso roto de forma irregular. Algunos han sido pintados aparentemente con acrílico para conseguir colores específicos. Esta afirmación se logró tras la observación de piezas cerámicas opacas y la presencia de la huella que deja el pincel al aplicar una capa de pintura acrílica sobre una superficie lisa como la del cerámico. Pudimos confirmarlo tras descubrir algunas piezas en donde la capa de pintura aplicada presenta salpicaduras.

Se destacan un conjunto reducido de piezas cerámicas a las que se les ha dado forma circular u ovalada, distribuidos en diferentes zonas de la obra. Tiene un marco metálico.

Es una obra basada en un cuadro del artista plástico mendocino José Bermúdez, y se leen de izquierda a derecha: el teatro, la danza, el canto, la música y la pintura.

Comentarios finales

Descubrimos obras de importantes artistas mendocinos como Fausto Caner, José Scacco, Liliana Lorenzo, José Bermúdez, Carlos Ercoli, Alida Bombini, Raúl Castroman, Ricardo Scilipoti, incluso del uruguayo Abraham Vigo —perteneciente al grupo de Boedo y  considerado uno de los “Artistas del pueblo”—, entre otras obras y objetos de gran valor cultural y artístico hallados en la escuela de “Bellas Artes”.

Las obras encontradas se presentan  con  una apertura posible hacia un intercambio ilimitado. Los productos artísticos que se encuentran en una escuela adquieren una significación especial, diferente a las obras que circula por los espacios convencionales de exhibición, salas, museos, centros culturales. Esta significación podríamos describirla en distintas dimensiones:

Una dimensión pedagógica: promover y estimular la vocación por el arte y la producción artística en jóvenes que están forjando su personalidad y su futuro.

Una dimensión socio–histórica: construir y fortalecer las bases de la identidad cultural mendocina, justamente en el contexto de la escuela como institución responsable de la formación de valores en los futuros ciudadanos que reciben instrucción en sus aulas.

Una dimensión comunicacional: Promover la sensibilidad,  la reflexión y la participación en la producción artística cuando esta aborda temáticas comprometidas con los acontecimientos sociales que impactan en el contexto extraescolar, obrando como un nexo entre la realidad  y los contenidos de la enseñanza.

Por ello es posible y oportuno considerar la valoración de las obras artísticas que se encuentran depositadas en nuestras escuelas, para que puedan ser protegidas como verdadero patrimonio cultural de Mendoza.


NOTAS

1. Los orígenes de la Academia Provincial de Bellas Artes (en adelante APBA) deben rastrearse en el proceso de conformación del campo artístico moderno mendocino y en el surgimiento de las instituciones y formaciones que propiciaron la aparición de la figura del artista profesional.

En el año 1915 el artista y docente Vicente Lahir Estrella funda, con apoyo estatal, la primera Academia de Dibujo, Pintura y Modelado de Mendoza. La idea rectora de Estrella era la de generar un espacio de formación artística popular que contribuyese a sentar las bases de la cultura estética local. De este modo las artes plásticas ya no serían un privilegio exclusivo de las clases altas. Sólo cinco años duró la experiencia de esta institución. En 1920 fue cerrada por el gobierno  de la Intervención Federal a Mendoza. Sin embargo bastaron esos años para gestar un núcleo que sería clave para el futuro artístico de la provincia, con figuras de la talla de Elena Capmany, Antonio Bravo, Fidel De Lucía, Ramón Subirats, Roberto Azzoni, entre otros, quienes tras el cierre de la escuela continuarían sus actividades en el Centro Catalán y luego en el taller de Vicente Lahir Estrella.

Ante la marginación a la que se vieron sujetos durante la mayor parte de la década del 20, el núcleo de artistas locales comenzará a vislumbrar con claridad que la gestación de un ambiente propicio a su actividad solo podría surgir de su iniciativa. Y Vicente Lahir Estrella volvería a ser el introductor de la inquietud. Es así que crea una escuela nocturna en las instalaciones del Instituto Politécnico (Catamarca y San Juan), orientada a “…proporcionar a los artesanos los conocimientos de dibujo técnico con aplicación a diferentes manualidades, artesanías y artes decorativas”. Se inscribieron aproximadamente 50 personas.

Este hecho precipita la fundación de la APBA (Academia Provincial de Bellas Artes) el 20 de mayo de 1933 en los altos del Teatro Municipal, ubicado frente a Plaza San Martín en la esquina de Av. España y Gutiérrez. La comisión directiva fue conformada por Manuel y Arturo Civit, Roberto Azzoni, Fidel De Lucía, Fidel Roig Matons, Rafael Cubillos y Vicente Lahir Estrella, entre otros.

Se estableció además que sus clases serían gratuitas y en dos turnos: tarde y noche, permitiendo así el acceso a la formación artística y técnica de los sectores populares.

Entre 1934  y 1936 esta Academia es oficializada, aprobándose los Estatutos y el Plan de Estudios. Además, el Museo Provincial de Bellas Artes se une a la Academia bajo un mismo directorio. El nombre oficial pasa a ser “Academia Provincial de Bellas Artes y Escuela y de Artes Decorativas e Industriales – Mendoza”.

Al crearse la Academia Nacional de Bellas Artes dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo (ANBA) en 1939, se desata la polémica. Pero claramente quedan diferenciados el carácter popular y bohemio de la APBA y el elitista de la ANBA, generando una rivalidad que perduró en el tiempo.

La APBA se mudó varias veces, pasando por el Ex Jockey Club (hoy Dirección de Turismo) y por una casona de la calle Roca, hasta que durante la dirección de  Enrique Ramponi consiguieron su actual edificio.

La APBA incluía el ciclo básico y el magisterio. De esa manera, los alumnos se convertían en prestigiosos profesores que continuaron su labor con las nuevas generaciones. José Bermúdez, Pepe Scacco y José Martí son algunos de los primeros egresados que cedieron parte de sus obras y su talento a esa casa de estudios que les enseñó su vocación y les dejó anécdotas, paisajes y maestros que marcaron su vida personal y profesional

En 1969 la APBA pasa a ser Escuela Superior de Bellas Artes, dejando de depender de la Dirección Provincial de Cultura para pasar a la órbita de la Dirección de Educación Media y Superior. La dictadura cívico-militar del 76 intentó cerrarla, pero no fue clausurada, sino convertida en escuela secundaria con un título de bachiller y la posibilidad de obtener el de maestro de dibujo cursando y aprobando un año más.

Desde 1989 se la conoce como la escuela Nº 4-024 de Bellas Artes. Bajo ese nombre acunó a la nueva generación de talentosos plásticos como Federico Archidiácono, Laura Rudman, Osvaldo Chiavazza, Daniel Ciancio, Sergio Maure y muchos otros.

En el presente, ubicada en el Centro Cívico de la Ciudad de Mendoza, en calles Patricias Mendocinas y Pedro Molina, ha sido rebautizada como Escuela 4-024 de Bellas Artes. Heredera directa de la Academia de Bellas Artes, brinda hoy a sus alumnos el título de Bachiller en Artes Visuales con Especialidad en Pintura, Escultura y Grabado.

  • Fuente: Chiavazza, Pablo (2013). “Una academia sin par”. LINK.

2.El campo artístico argentino que se configura paulatinamente hacia principios del siglo XX está conformado por diversos grupos artísticos que convivirán en estos años. Algunos artistas se agrupan en torno a lo que se denominó “Los Artistas del Pueblo”, también designado como Grupo Boedo, que se caracteriza por hacer circular su producción por espacios no convencionales y promover a artistas independientes. Se encuentran en el mismo, José Arato, Adolfo, Bellocq, Guillermo Facio Hébecquer, Agustín Riganelli, y Abraham Vigo, entre otros.

Es un grupo con una postura radical y crítica, y sus obras expresan protesta y denuncia, tienen un marcado contenido social a partir del que provocan inquietud en el gusto burgués y crean conciencia en los sectores populares. El grabado será la forma de expresión por excelencia para los Artistas del Pueblo: la litografía, el aguafuerte y la xilografía (Wheschler, 1999). Sus obras se centran en las luchas sociales, y se reúnen en una editorial de tendencia socialista ubicada en la calle Boedo, zona obrera de la ciudad.

3.Este grupo de artistas confronta con los vanguardistas del grupo Florida. Para María Laura San Martín (2007) era lógico que la calle Boedo, el barrio, el sector humilde y laborioso de la ciudad, se enfrentara a la calle Florida, elegante y tradicional lugar de reunión de la elite. La batalla se denominó Boedo-Florida, pero sostiene que en realidad eran dos visiones, dos formas de vida, las que se enfrentaban. Por un lado se practicaba un arte por el arte mismo y se discutían solo premisas estéticas, mientras que por el otro el arte se consideraba un medio para reivindicar una posición social menospreciada por las clases elevadas. Desde su visión, el paso del tiempo consagró a los vanguardistas y relegó a un segundo plano las obras de los del Grupo Boedo.

4.La pintura mural es una forma de arte muy antigua. Durante su desarrollo histórico se fueron ampliando no solo la temática sino también las técnicas y los materiales empleados para su producción.

En el siglo XX la resurrección de la pintura mural se debió principalmente al muralismo, movimiento artístico de carácter indigenista que surge tras la Revolución Mexicana de 1910, de acuerdo con un programa destinado a socializar el arte y en rechazo de la pintura tradicional “de caballete”. En la década de 1930, la internacionalización del muralismo se extendió a Argentina, Perú y Brasil, y alcanzó incluso a algunos edificios públicos de los Estados Unidos.

BIBLIOGRAFÍA

-Muñoz, Miguel Ángel (2008). Los Artistas del Pueblo. 1920-1930, Fundación Osde, Imago Espacio de arte.

-San Martín, María Laura (2007) La pintura en la Argentina, Buenos Aires, Editorial Claridad.

-Wechsler, Diana Beatriz, (coord.) (1999). Desde la otra vereda. Momentos en el debate por un arte moderno en la Argentina (1880-1960), Buenos Aires, Argentina, Ediciones del Jilguero.

Abal de Russo, C. (1997). Introducción al Patrimonio Cultural. Serie Grandes Temas del Patrimonio Cultural. Gobierno de Mendoza.

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TRAMA Y CONTRALUZ2 con blanco

 

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