La educación superior campesina

Por Ing. Marta Greco y Prof. Rocío Peterle

“Aprender y enseñar, enseñar y aprender

a poner las manos en la obra de todos,

con la naturaleza sobre el libro y el libro como semilla

en la nutriente naturaleza,

con la garantía y el poder para todos y el esfuerzo de cada uno

para descubrirlo, para poder transformar”.

(José Martí)

  • Resumen

En el presente artículo analizamos el proceso pedagógico de la Tecnicatura de Economía Social y Desarrollo Social que se realiza en la  Escuela Campesina de Agroecología en la provincia de Mendoza, Argentina. La Tecnicatura tiene como objetivo principal formar hombres y mujeres especializados en economía social y popular que contribuyan a la construcción de un nuevo paradigma en el campo argentino; con base en garantizar la soberanía alimentaria, reconociendo que los procesos de cambio y de transformación de la realidad dependen directamente de las acciones relacionadas a la educación. De esta manera se busca analizar los principios político-pedagógicos, el funcionamiento escolar, la estructura curricular y los procesos de evaluación coherentes con una pedagogía crítica y emancipadora.

  • Abstract

In the present article we analyze the pedagogical process of the Degree on Social Economy and Social Development that is carried out in the “Escuela campesina de Agroecología” (“Peasant Agroecology School”) in the province of Mendoza, Argentina. The main objective of the school is to train men and women specialized in social and popular economy who contribute to the construction of a new paradigm in the Argentine countryside; based on guaranteeing food sovereignty, recognizing that processes of change and transformation of reality depend directly on actions related to education. In this way we seek to analyze the political-pedagogical principles, school functioning, the curricular structure and evaluation processes consistent with a critical and emancipatory pedagogy.

  • El origen

Nuestra propuesta surge a partir de la necesidad —planteada por jóvenes y adultos de comunidades campesinas indígenas— de continuar los procesos de formación y educación de la Escuela Campesina de Agroecología N°502, de nivel medio, a partir de la falta de oferta de Educación Superior en los territorios y buscando una iniciativa que contenga como principios pedagógicos grandes horizontes: la Reforma Agraria Popular, la Soberanía Alimentaria y la Justicia Social.

Para comprender la necesidad de una propuesta educativa pensada desde y para el campo, es necesario explayarse en lo que sucede en el contexto global y cómo nos afecta.

Actualmente vivimos una crisis global —alimentaria, climática, económica, energética, cultural—. En ese marco, a nivel nacional y al igual que en la gran mayoría de los países de Latinoamérica, esta crisis no se ha podido revertir. Están en disputa fundamental dos modelos/concepciones/proyectos agrarios: el modelo de agricultura industrial representado por los intereses del capital —los agronegocios— y el representado por los campesinos y campesinas, indígenas, la agricultura campesina.  

La agricultura industrial tomó el modelo tecnológico que impusieron las transnacionales, permite que las mismas subordinen la agricultura a sus intereses, los cuales obviamente son ganar dinero y no combatir el hambre. Ese modelo requiere grandes extensiones de monocultivos; millones de litros de agrotóxicos y millones de litros de combustible fósil para mover la maquinaria” (MONTÓN, 2014).

Para dimensionar lo expresado anteriormente: en la Argentina, en 20 millones de hectáreas de soja emplean directamente a unos 50.000 trabajadores. En 20 millones de hectáreas bajo esquemas de producción campesina y familiar podrían sustentarse con trabajo digno al menos 800.000 familias, lo cual impactaría en las economías regionales, traccionadas por el consumo y por el fortalecimiento del mercado local de alimentos.

La agricultura campesina e indígena, con tan solo un cuarto de la tierra del planeta, alimenta al 75% de la población mundial. Y así lo ha hecho durante diez mil años. Sin embargo, a medida que la agricultura industrial avanza, destruyendo sistemas locales y desalojando campesinos, el hambre y la contaminación aumentan.

Ante esta realidad injusta es que se construyen las escuelas campesinas, como herramienta de multiplicación de esa concepción de la agricultura campesina indígena. Se toma como base política-ideológica la Agroecología, entendida como esa acumulación histórica de saberes y prácticas ancestrales, donde hombre y mujer son parte de la naturaleza existiendo relaciones de igualdad, donde la organización del trabajo no es una relación de explotación sino de emancipación; y donde la producción tiene como finalidad la producción de alimentos para el pueblo y no la mera generación de una mercancía.

  • La educación como derecho y la alternancia

La educación es un derecho fundamental de todas las personas y debe ser atendido en el propio lugar donde viven y respetando el conjunto de sus necesidades humanas y sociales. La lucha por ejercer el derecho a la educación pública ha sido y es un elemento fundamental en la transformación de una sociedad; es por eso que desde la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST), organización de base del Movimiento Campesino Indígena (MNCI), se fue generando el espacio y la propuesta pedagógica desde los inicios. Dicha propuesta surge desde las mismas comunidades campesinas-indígenas, a partir de sus experiencias y vidas cotidianas concretas.

Dentro de UST se ha priorizado la lucha por el acceso a la educación pública, porque si bien se han producido muchos avances, aún no está garantizado para las personas que viven y trabajan en el campo. El derecho a la educación se relaciona, también, con el acceso a diferentes tipos de conocimiento y de bienes culturales; con la formación para el trabajo y para la participación política; con la manera de producir, organizarse y aprender a alimentarse de manera saludable.

En el marco de estos lineamientos generales es que se construye la propuesta de las Escuelas campesinas de Agroecología, comenzando con un proceso de sistematización y diagnóstico sobre la problemática de la educación en el campo y con propuestas concretas y colectivas para dar cuenta de dichas demandas.

Si entendemos la educación superior como derecho, entonces demanda políticas públicas garantizadas por el Estado, transformaciones institucionales y reconversión en la concepción del sujeto y sus trayectorias.  Recorridos que atiendan las necesidades concretas de los sujetos en sus territorios.

Nuestra propuesta pedagógica tiene un primer principio fundamental, la alternancia, que apunta a fortalecer y ejercer el derecho a la educación en el campo. Para la formalización de la propuesta pedagógica se realizó un convenio cuatripartito entre la Escuela campesina de Agroecología N°502, el IES 9-024, la Dirección de Educación Superior y la Municipalidad de Lavalle. Estamos transitando el primer año de cursado.

Para expresarlo con más precisión: la Tecnicatura de Economía Social y Desarrollo Local tiene como concepción y propuesta de organización metodológica y praxis pedagógica el régimen de alternancia entre el Tiempo Escuela (TE) y el Tiempo Comunidad (TC), momentos estos que se relacionan y se complementan.

El tiempo de estudio o escuela se desarrolla una semana al mes con jornadas de cursado de 8 a 18 hs., alojándose en el predio y  con un sostenimiento del trabajo y convivencia colectivo. Durante las otras tres semanas (TC) que se transcurren en cada comunidad, se trabaja con materiales de autoaprendizaje elaborados por los equipos de educadores con lecturas y trabajos pensados para esa comunidad.

El régimen de alternancia es uno de los elementos constitutivos de este proyecto, ya que garantiza que l@s educand@s pasen parte del tiempo en la Escuela Campesina de Agroecología y otro en su comunidad de origen, pues garantiza al trabajador o la trabajadora del campo el acceso a la educación sin abandonar el trabajo de la producción en su entorno. Esta es una de las metodologías que más se aproximan a las necesidades de la agricultura campesina, preservando el vínculo con su territorio y su cultura. De esta manera se espera reducir los niveles de abandono/desgranamiento en el  campo y evitar el desarraigo de los jóvenes de sus comunidades.

El tiempo de escuela es el momento presencial de la carrera, donde el/la estudiante tiene contacto, en diálogo de saberes, con el conocimiento científico sistematizado en disciplinas que componen el semestre determinado por la matriz curricular de la carrera. Se acompaña con seminarios temáticos y actividades de tutorías, talleres de escritura creativa para fortalecer el trabajo en el TC y actividades culturales.

En este periodo, desarrollarán la carga horaria del semestre estructurado por las disciplinas (ya señalamos que la jornada de cursado es intensa, de 8 a 18hs). El TC complementa el total de la carga horaria, que es el momento de reflexión y articulación de los conocimientos construidos en el TE, haciendo la relación entre los tiempos de la enseñanza, formación y capacitación, el conocimiento científico, los saberes y las experiencias de las comunidades y  grupos sociales campesinos e indígenas.

Para esto, a cada nuevo TE debemos tener momentos e instrumentos de evaluación del TC, para que podamos reflexionar sobre los aprendizajes construidos, a fin de profundizar lo ya existente y, a partir de esto, producir nuevos conocimientos. Por tanto, en ese régimen de alternancia debemos tener como hilo conductor de todas las acciones la evaluación y la reflexión de lo que ya tenemos, de lo que ya vimos y de lo que ya vivimos para percibir lo que necesitamos profundizar. Entendemos que el proceso de enseñanza/aprendizaje es continuo, lo que se modifica es la distribución del tiempo.

De esta relación pedagógica surgen algunas “Actividades Orientadas de Intervención e Investigación” que garantizarán la vivencia, la inserción, la intervención y la investigación en el TC. Estas actividades construyen situaciones-problema vividas por los educandos campesinos e indígenas, en las comunidades, a través de los procesos dialógicos y participativos que establecen y viven entre sí, problematizando la posibilidad política organizacional y productiva para el cambio de la realidad.

escuela campesina

  • Hacia una formación omnilateral

En la propuesta pedagógica apuntamos a diversas dimensiones que aspiran a una formación omnilateral, concepto marxista, donde el saber, el sentir y el hacer se orientan a esa formación humana tan necesaria para la transformación de “cabeza, manos y corazón”.

La convivencia es una dimensión muy importante para comprender. El sostenimiento de la escuela es colectivo. Cabe aclarar que en nuestro predio educativo funciona una semana al mes la escuela campesina de agroecología N°502 (CENS) y otra semana la tecnicatura. En cada una se cursa de lunes a sábado. Allí se organizan tiempos educativos, el sostenimiento de la dinámica semanal es realizada por educandos/as – educadores/as. A partir de la conformación de grupos de trabajo, es decir la unidad organizativa inicial, esos grupos asumen tareas cotidianas durante esa semana, alimentación, limpieza, mística, actividades culturales, celebraciones, cuidado del predio, entre otras.

Respecto a la propuesta curricular en su conjunto, sostenemos que cada espacio de estudio tiene una intencionalidad política-pedagógica. La praxis pedagógica está trazada por principios que parten de la educación popular, entendiendo que cada sujeto tiene su historia, su saber, memoria en una praxis que permite ese diálogo con el saber académico, donde surge y se construye un nuevo saber, un nuevo conocimiento a partir de esa ida y vuelta. Por otro lado nos permite realizar la lectura de la realidad permanentemente, siendo el punto de partida una lectura histórica y dialéctica para comprender los procesos sociales, políticos y económicos que nos atraviesan en la actualidad.

Por otro lado, la relación teoría y práctica ha sido y es una tensión aún difícil de transformar. Intentamos y creemos que tenemos que seguir trabajando, rompiendo esa dicotomía, desarrollando  un diálogo permanente entre teoría y práctica.

Otra de las dimensiones fundamentales es la construcción de la colectividad en un proceso pedagógico, donde la comunicación, la reconstrucción de la relaciones sociales, y auto-organización son un pilar fundamental para el desarrollo integral de los sujetos y requiere un trabajo de todo el equipo educador en su conjunto.

  • Algunas voces de los estudiantes

“Soy Ángel, vivo en Los Sauces, Tunuyán. Soy trabajador rural, productor de frutas y hortalizas. Elegí estudiar la tecnicatura de Economía Social en el marco de la alternancia para tener más herramientas en función de lo que vengo/venimos construyendo. El modo de cursar me permite relacionar el estudio con el trabajo”.

“Soy Alejandra, vivo en San Juan. Soy emprendedora de una fábrica de dulces artesanales desde 2007. Estudio para organizarme y organizar a otros emprendedores, para comercializar.  A través de la Secretaría de Agricultura Familiar comenzamos a hacer ferias. Empecé a estudiar esta tecnicatura para fortalecer nuestros aprendizajes y formalizarlos. Podemos ver que lo que hacemos día a día se relaciona con lo que estudiamos y empieza uno a formarse profesionalmente. Son muy ricos los aprendizajes y las tareas en el Tiempo en Comunidad”.

“Soy Carlos, tengo 40 años, soy celador de una escuela. Elegí estudiar la tecnicatura porque necesitaba entender más cosas en mi vida. A partir de estudiar entendí muchas cosas y eso me generó nuevos proyectos. Es muy gratificante. Con respecto a la alternancia, es muy buena la dinámica. Es un desafío el relacionarse con otras personas”.

“Soy Yésica, vivo en Neuquén, Soy parte de un movimiento social que defiende al campesinado. La tecnicatura para mí es una herramienta que fortalece el trabajo cotidiano, es decir la producción, la comercialización, la resistencia en el territorio”.

“Soy Nélida, trabajo en el CIC de Jocolí, Municipalidad de Lavalle. Empecé a estudiar porque me interesa mucho conocer los distintos aspectos económicos de la provincia.  A partir de comenzar la tecnicatura he roto mucho con las estructuras tanto del modo de estudio como de los contenidos. El proceso es muy interesante, me gustaría seguir conociendo más  de esta temática”.

Nos despedimos agradeciendo este espacio de difusión de nuestra propuesta pedagógica para seguir trabajando y multiplicando.

  • Bibliografía

ARGENTINA. Ley de Educación Nacional 26.206. Argentina, 2006.

CAPITÁN DÍAZ, Alfonso (1986).  Historia del pensamiento pedagógico en Europa. Concepción marxista de la educación. Dykinson, Tomo II, 365 a 394. Madrid.

MARTÍ, José (1959). La cuestión agraria y la educación del campesino. Editorial Lex; Biblioteca Popular Martiana. La Habana.

MARTÍN, Facundo y otras (2017)  “Construyendo pedagogías emancipadoras: La escuela campesina de agroecología”. Mendoza. Revista Praxis Educacional. Universidade Estadual do Sudoeste da Bahia, Brasil. E-ISSN 2178-2679.

MONTÓN, Diego (2014). Modelos agropecuarios y la lucha contra el hambre. Mimeo editorial.

Entrevistas realizadas a estudiantes de la Tecnicatura de Economía Social y desarrollo Local. 2017.

TRAMA Y CONTRALUZ2 con blanco

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