Condiciones de trabajo en la subjetividad docente

Profesores Facundo Guerra y Fernando Abdala.

Estudiantes: Julia Atienza, Ariel Castro y Florentino Rodríguez*

Los cambios producidos por las políticas neoliberales impactaron profundamente en el ámbito educativo con nuevas y múltiples problemáticas como el incremento de la pobreza, la violencia familiar y escolar y el deterioro educativo. A su vez, estas políticas modificaron las condiciones de trabajo de los docentes y avanzaron hacia nuevas formas de precarización laboral, que impactaron en la salud física y mental del educador.

Estas nuevas situaciones modificaron en los hechos el rol del docente y de la propia escuela, que tuvo que afrontar nuevas problemáticas con estructuras que respondían a una educación de otro contexto social.

Este trabajo aborda la compleja relación entre condiciones de trabajo de los docentes y las reacciones o estrategias que emergen en el ámbito escolar y fuera del mismo, buscando comprenderlas en relación a las concepciones políticas, sociales y culturales de los educadores.

  • Introducción

La investigación titulada “Estrategias y reacciones de los docentes ante las condiciones de trabajo: el caso de una escuela primaria de Guaymallén” se realizó en el 2015 en la escuela N° 1-014 “Dr Alejandro Mathus”, con un equipo de investigación integrado por docentes y alumnos. La investigación utilizó encuestas particulares para los docentes con preguntas abiertas y cerradas, y una entrevista grupal. Ambos instrumentos permitieron realizar un análisis cualitativo y cuantitativo sobre la problemática.

La investigación buscó analizar cómo impactaban en la subjetividad de los docentes las condiciones de trabajo, realizando un estudio de caso. Para ello, por una parte, se intentó establecer y definir la categoría “condiciones de trabajo” abarcando no solo los aspectos o factores objetivos como el estado general de la escuela, los espacios físicos de funcionamiento, la disponibilidad de materiales y recursos, la remuneración, la jornada de trabajo, el trabajo extendido fuera del ámbito laboral, las exigencias institucionales, la cantidad de alumnos por curso, etc; sino también las condiciones subjetivas como la relación con los alumnos, colegas y equipo directivo, el ambiente de trabajo en el curso, el comportamiento de los alumnos, la valoración social del docente y en última instancia la situación general de la educación.

No es ninguna novedad que la existencia de condiciones favorables o desfavorables de trabajo permiten un mejor o peor desempeño laboral. Sin embargo estas condiciones no son afrontadas por cada individuo de la misma forma, dependiendo de las concepciones propias del docente, de su situación objetiva y subjetiva: cantidad de cargos, antigüedad, situación familiar, del curso y escuela en particular, de las estrategias y recursos utilizados por el docente, del alcance de los objetivos planteados, del vínculo alcanzado con los alumnos, y en última instancia de la personalidad y el estado anímico del docente en cada momento.

Por último, abordamos la investigación sobre la base de ubicar que el trabajo docente es un trabajo particular. No es el tipo de trabajo material que genera productos concretos, sino que se ubica en la gama de labores que algunos autores han denominado “trabajo inmaterial o afectivo”, ya que es un trabajo intelectual que brinda un servicio en busca de satisfacer necesidades cognitivas, y tiene por interrelación no un objeto material sino otro sujeto. Es decir que es un trabajo significativo para otro y a la vez para el propio trabajador.

Como analizan distintos autores, el trabajo docente tiene dos aspectos centrales. Por una parte implica la realización de una determinada tarea por un salario. Sin embargo esta tarea no tiene un tiempo definido, o más bien tiene un tiempo determinado en el establecimiento de trabajo que se superpone con otro que se extiende fuera del ámbito laboral y es difuso. Esta particularidad es lo que las educadoras expresan como “trabajo constante o permanente”.

“Desde que abrís los ojos estás pensando en el trabajo”

“Nunca dejás de trabajar, siempre te llevás trabajo a la casa”

La investigación exploró el impacto de estas condiciones de trabajo en los docentes intentando determinar, por una parte, qué tipos de respuestas o reacciones se generaban en los educadores; y por otra, establecer si había respuestas que mostraran una tendencia o formas de comportamiento similares. Estas respuestas o reacciones podían ser más o menos conscientes, individuales o colectivas, críticas o acríticas, transformadoras o adaptativas, entre otras posibilidades.

La escuela analizada tiene una matrícula importante y cuenta con salas de educación inicial. Las docentes calificaban a la escuela como una institución con una población media baja desde el punto de vista de los ingresos. El establecimiento, como la gran mayoría, tiene distintas deficiencias —sobre todo de espacio—, con cursos pequeños que cuentan en promedio con 30 alumnos. El grupo analizado estaba constituido por mujeres, en su mayoría titulares, con un promedio de 12 años de antigüedad. Un tercio de ellas tenía doble cargo.

  • La investigación

De la investigación surgieron un conjunto de elementos para analizar las condiciones de trabajo y específicamente cómo las docentes caracterizan estas condiciones. Estos elementos o características, según la importancia que  establecieron los docentes, se podrían agrupar de la siguiente forma:

  • La posibilidad de satisfacción de las necesidades básicas y generales por parte de la remuneración (salario) como uno de los elementos más importantes, que obliga a un porcentaje considerable a buscar un doble cargo, incrementando sus problemas de salud.
  • El número excesivo de alumnos que impide un correcto desarrollo del proceso educativo en el aula, distinguiendo las diferentes características de los estudiantes y focalizando sus problemáticas para dar una respuesta adecuada a sus distintas necesidades.
  • La inexistencia de un gabinete en cada escuela con profesionales específicos (psicólogos, trabajadores sociales, etc.) que permitan abordar la compleja situación social de los alumnos atravesados por problemáticas sociales.
  • Las sobreexigencias institucionales por la inexistencia de cargos de preceptores o maestras auxiliares que concentren las tareas administrativas y permitan al docente enfocarse en los desafíos pedagógicos propiamente dichos.
  • Una deficiente infraestructura, tanto en los aspectos edilicios como en los instrumentos y recursos necesarios para llevar adelante el desafío pedagógico, con niños que son parte de nuevas generaciones y que acceden al conocimiento a partir de nuevas formas.

La existencia o inexistencia de estos factores y su mayor grado de realización hacen al complejo proceso de satisfacción o insatisfacción sobre el trabajo en sí y las condiciones para desempeñar la tarea educativa.

Estas condiciones objetivas de trabajo están atravesadas por condiciones subjetivas generales y particulares. En primer término emergen las valoraciones generales sobre la tarea docente como “un tipo de trabajo de escaso tiempo, con prolongadas vacaciones, con actores que se quejan mucho y faltan mucho”. Estas concepciones sobre el trabajo docente impactan negativamente en la conciencia del trabajador de la educación y generan un cuestionamiento social a su labor: “Tenemos una responsabilidad grande (…) te ponen en tela de juicio que tenés tanto de vacaciones, que trabajas 4 horas, etc, no se ve lo que se haces en casa, y es la visión que tiene la sociedad”, comentaba una docente de la escuela.

Esta presión se refleja en la desautorización del trabajo docente en general.

“Si una maestra le pone un 9 a un alumno, te dicen ‘¿por qué no un 10?’”

“Te cuestionan con quien jugó (su hijo), si lo dejaste a un lado; no solo la nota sino también las habilidades sociales del niño: ‘a él, siéntelo adelante’, ‘por qué evalúa a nivel grupal’, ‘a mi hijo lo aíslan’, etc.

Estas valoraciones están influenciadas por las políticas gubernamentales que generalmente responsabilizan únicamente al docente de la situación educativa, sin analizar la complejidad social y la propia responsabilidad del Estado sobre la educación:

“Al gobierno le interesan solo los números de aprobados”

“El Estado debería ser el principal responsable y deja mucho que desear”

“El Estado debería escuchar más las opiniones de los docentes que son los que están en el campo de trabajo”

Estas valoraciones afectan las opiniones de los propios docentes, que ante las dificultades se sienten los únicos responsables y culpables. “Yo siento culpa si falto porque sé que quedan sin clases”, “hay compañeras que vienen a trabajar con gripe”. Esta presión está en parte motivada por la vieja idea de la “vocación docente” que en un extremo de su concepción plantearía que el trabajador debería aceptar cualquier condición de trabajo con tal de realizar su labor.

El aumento de las problemáticas sociales o las actuales condiciones sociales en las que se desarrolla el trabajo expresan la preocupación de dichas trabajadoras:

“Terminamos siendo contenedoras, psicólogas, sociólogas y aparte maestras”

“Gastamos un montón de fuerza en las problemáticas sociales y nos quedamos con un pedacito para la parte educativa”

“Habría que dedicarse más al proceso de enseñanza y aprendizaje y no al asistencialismo”.

Estos aspectos reflejan la complejidad del trabajo docente y su impacto en el trabajador. A mayor complejidad en las condiciones de trabajo y menor control del proceso educativo mismo, se incrementa un proceso de “proletarización” como analizan autores como Donaire. Es decir una labor más “asistencial”, una “ técnica reproductiva” de contenidos que otros han elaborado, lo que implica un menor control del proceso educativo por parte de las educadoras, poniendo en discusión el “rol” docente mientras van perdiendo injerencia en las políticas educativas.

  • Conclusiones

Ante estas condiciones de trabajo surgen distintas consecuencias objetivas y subjetivas, distintas reacciones y respuestas. Según el estudio, esta complejidad de respuestas se pueden agrupar en las siguientes situaciones:

  • Las consecuencias objetivas de estas condiciones de trabajo se manifiestan directamente en la salud, incrementando las enfermedades físicas y psíquicas de los docentes. Los análisis estadísticos muestran cómo la totalidad de las encuestadas sufrió por lo menos un tipo de enfermedad, incrementándose las mismas a mayor grado de actividad laboral, como se reflejaba en los casos de doble cargo. Además —como se expresó en la entrevista grupal— existían distintas formas de automedicación para soportar las condiciones laborales: “tenemos dos doctoras ‘Rimolo’ que nos medican”, “después vienen las consecuencias porque el cuerpo no te responde”.
  • Las solicitudes de licencia o cambio de funciones fue ínfima (11% de las encuestadas). Generalmente aparecen como respuestas para tratar enfermedades o afrontar situaciones laborales estresantes o que han dejado imposibilitado al docente por distintas razones.
  • Los reclamos y protestas ante estas condiciones de trabajo han sido llevados adelante por el 100% del personal entrevistado, lo que refleja una actitud crítica y activa ante esta situación. Entre las formas de reclamo se destacan las medidas de fuerza colectivas como los paros, como así también reclamos particulares hacia los directivos y supervisores o medidas intermedias como petitorios. “Estamos cansadas de ser pisoteadas, porque no nos escuchan…”.
  • Sí aparece en las estadísticas la idea de cambiar de trabajo como una salida ante una situación difícil y de difícil resolución. “La mala remuneración afecta para invertir en libros y pagar las fotocopias. Afecta mi vida. El ruido afecta los oídos y las cuerdas vocales. El estrés de convivir a diario con una jungla de gritos y gritar por la disciplina alteran los nervios de cualquiera”. El 55% afirmó haber pensado cambiar de trabajo, sin embargo —como aparece en los comentarios— es una decisión difícil, no solo por la situación económica sino por los motivos originales que llevaron al docente a elegir esta profesión. 
  • La noción de “estímulo propio” que aparece como el principal aspecto que ayuda a desempeñar el trabajo es una respuesta individual ante estas condiciones. En esta concepción se sobreexaltan las habilidades individuales de los docentes para afrontar las dificultades y en ellas subsisten ideas de “compromiso”. Es decir que aparecen los distintos grados de “dedicación”. Ante la pregunta de qué tiene que hacer el docente emergen las siguientes opiniones: “Aprovechar lo que tiene, tanto recursos materiales y humanos, para trabajar y seguir exigiendo que se superen las carencias”, “reclamar contra las injusticias, hacer solicitudes ante casos especiales, invertir en material y estudio”, “tener mayor compromiso, demostrar que somos profesionales”.
  • Por último, surgen reacciones colectivas valorizando “el compañerismo entre las docentes” y la importancia del grupo de trabajo como un factor significativo para apoyarse, contenerse y ayudarse en los distintos momentos y tareas. “Es muy importante el grupo, la terapia grupal”, “si una tiene un conflicto con los directivos, con los padres, siempre hay una buena onda que levanta”.

De la clasificación de las respuestas anteriormente expuestas, se desprendieron diversas conclusiones, pero centralmente una: las reacciones son complejas y heterogéneas y no uniformes. En la investigación aparecen en un mismo caso docentes que jerarquizan la “vocación docente” pero que han pensado en cambiar de trabajo o educadoras que han realizado múltiples actividades de reclamo ante las condiciones laborales pero que al mismo tiempo plantean tener mayor paciencia y compromiso. Entre otras razones, estas situaciones reflejan las disputas ideológicas existentes no solo en la sociedad sino en las propias personas.

Esto quiere decir que en el abanico de respuestas entre el grado de planificación, de conciencia crítica de las mismas y de acción colectiva, por un lado; y las acciones espontáneas, conformistas e individuales, por otro; no existen respuestas o prácticas que contengan en su totalidad un polo, sino una superposición. La contradicción y la disputa constante entre distintas opciones y concepciones.

Al mismo tiempo, en las entrevistadas existía una crítica global y una disconformidad manifiesta a las condiciones de trabajo existentes. También emergían análisis entre las propias educadoras que buscaban explicar estas condiciones que distorsionan el rol docente y que se enmarcan en determinadas condiciones de trabajo.

A modo de síntesis, se puede distinguir un conjunto mayoritario de docentes que siendo conscientes del carácter perjudicial y desvalorizante de las condiciones laborales, mientras intentan cambiarlas a través de múltiples reclamos, siendo conscientes que estas acciones no son inmediatas, buscan formas para “soportarlas” o “convivir con ellas en forma crítica”, apelando a múltiples factores que abarcan desde el estímulo propio hasta el compañerismo como sostén grupal. A la vez, como las condiciones generan consecuencias físicas y mentales, es decir un alto grado de enfermedad, los paliativos abarcan desde la automedicación hasta el cambio de funciones y en última instancia el cambio de trabajo.

Son estrategias con un alto grado de reacciones espontáneas. O, dicho de otra forma, reacciones con esbozos de estrategias, que giran desde lo más coyuntural hasta lo más estructural.

Por último, contrariamente a la visión social que promueven del docente, la investigación confirmó el carácter explotador de las actuales condiciones de trabajo, que no solo implican el desarrollo de un trabajo indefinido temporalmente y distorsionador del rol del educador, sino que  promueven una continua crítica a la función docente, desvalorizando su aporte. Esta desvalorización se produce en momentos de profunda complejidad social, en donde la tarea educativa no solo tendría que ser reconocida sino también jerarquizada tanto económica como humanamente con mayor presupuesto y personal para enfrentar las profundas consecuencias sociales que han impactado en la educación actual.

Desde esta óptica es sumamente meritorio el rol y esfuerzo cotidiano del conjunto de docentes que entrevistamos. Nos demostraron, además de su compromiso, sacrificio y solidaridad, sus angustias e impotencias en la búsqueda continua por encontrar formas avanzadas para enseñar y aprender.

* En la actualidad esta investigación continúa en la escuela n° 1-173 “Provincia de San Juan”, y es realizada por un nuevo equipo de investigación compuesto por los profesores Facundo Guerra, Fernando Abdala, Paula Lucero y Susana Rodríguez; y los alumnos Lucía Pérez y Laura Barroso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: