Conociendo la jungla

Por Jorge Luis Estruch

(Estudiante de 4° Año del Profesorado de Matemáticas del Instituto 9-002 “Tomás Godoy Cruz” – Integrante de equipos de investigación).

Todo inicio en una nueva actividad implica dudas, temores y prejuicios. El mundo de la investigación docente no es ajeno a esto. Una actividad poco difundida que tiene como objetivo mejorar las prácticas de enseñanza–aprendizaje, con la importancia que esto supone para la realidad cambiante en la que estamos inmersos. El docente que investiga es aquel que tiene deseos de generar cambios profundos y permanentes en las escuelas y dedica sus esfuerzos a esto. Muchas veces ni siquiera comprendido por sus propios colegas por dedicar tiempo a eso. Como estudiante del Profesorado de Matemática comencé con las primeras incursiones en este camino con mucho por aprender, acompañado y alentado por grandes docentes. Día a día siguen surgiendo preguntas sobre cómo se investiga, y la mejor manera de responder esto es haciéndolo. No hay una receta mágica, la formación es fundamental pero mayor aún la curiosidad. Curiosidad de lo que está hecho y de lo que está por venir. Y reinventarse constantemente.

  • Abstract

Every start in a new activity involves doubts, fears and preconceptions. The world of the educational investigation is not foreign to this. The teacher who investigates is the one that desires a change in the schools and devotes his efforts to this; often misunderstood by his own colleagues because he dedicates time to that. As student of the professorship of mathematics I started with the first incursions in this way with much for learning, accompanied and encouraged by great teachers. Day after day, questions continue arising around issues related to the practice of researching, and the best way to answer is to do it. It is not a magic récipe: the formation is fundamental, but curiosity is even more important. Curiosity of what is made and what is to come. And reinvent constantly.

  • Desarrollo

Cuando una persona se inicia en la investigación, no sabe realmente con lo que se va a encontrar. Podríamos compararlo con un agujero negro o la Caja de Pandora: siempre podemos encontrar novedades, existen mitos instalados y hay ciertos rituales que cumplir a la hora de adentrarse a conocerlos. Y tienen cosas maravillosas para destacar.

En cuanto a las novedades, las investigaciones, cuando llegan a buen puerto, suelen tener aplicación rápida en algunas comunidades educativas para realizar pruebas piloto. Esto permite ver de forma mucho más rápida y certera cuáles son los aspectos a mejorar y si da resultado —o no— una cierta corriente pedagógica, epistemológica o tecnológica.  

En relación a los mitos, tenemos esa idea instalada (o al menos yo) de que los científicos investigan aislados de la sociedad y solos. Primer error: lo más importante en la investigación es un gran equipo de trabajo. Gente que se especialice en distintas áreas, que cada uno aporte desde su conocimiento y con las miradas de todos construir algo mucho más grande. Esto va a permitir, más allá de la idea central que es el tema a investigar, que todos los documentos que estén relacionados tengan un alto nivel académico.

Otro mito instalado es que las investigaciones grandes, buenas, reconocidas y respetadas son solo de la Europa Occidental. De a poco, la globalización se introduce en este campo de manera equitativa. No tenemos nada que envidiar hacia afuera, solo permitir que las ideas brillantes que tenemos en la cabeza puedan ser esculpidas, debatidas y potenciadas por un equipo de trabajo.

Y el más grande de los mitos es que ya está todo investigado. Yo me atrevo a decir que está todo por ser investigado. Si nos quedamos de brazos cruzados con esto, lo que vamos a lograr es que la diferencia temporal que hay entre la escuela, ya sea lo edilicio y los recursos disponibles, y los alumnos, sea una brecha cada vez más grande. Hay que atraer al alumno al aula, y no desde la flexibilidad sino desde la optimización de lo que sabemos y tenemos a mano.

En cuanto a los rituales, la evaluación de proyectos de pares es uno de los momentos más enriquecedores que puede tener un proyecto de investigación. Docentes investigadores de distintos Institutos de Educación Superior se reúnen a compartir sus avances de proyectos y en pequeñas comisiones debatir las formas de trabajo, los enfoques, los instrumentos complementarios a utilizar, la pertinencia del marco teórico propuesta con la temática a trabajar, etc. Es imposible, y especialmente cuando uno es nuevo, no llevarse enseñanzas de estas jornadas. La camaradería que existe es algo para destacar de este evento. No hay ganadores ni perdedores. Mejor dicho, la ganancia siempre se inclina para el lado de la educación.

Una de las cosas que me suelen preguntar cuando digo que aspiro a ser investigador el día de mañana es ¿para qué? La respuesta es simple: es mucho en lo que se puede mejorar como para dejar pasar la oportunidad de transformar las cosas.

Pero para investigar es necesario no quedarse quieto. Existe poca capacitación al respecto, pero muy buena. No hay que dejar pasar ninguna posibilidad. En algún momento podremos aplicar aquello que escuchamos en un taller hace mucho. Son trenes que pasan una sola vez. Siempre hay algún profesor que comparte este tipo de eventos para que puedan acceder todos los que deseen. De cualquier forma, la mejor capacitación es haciendo lío dentro de los proyectos, escuchando cada sugerencia y observando detenidamente cómo trabajan aquellos con más experiencia. Y preguntar, nunca está de más preguntar.

No hay que dejar nada librado al azar, en lo que a la investigación se refiere. Hay que acompañar y meditar mucho los proyectos, y no apurarse. Los grandes proyectos se cocinan a fuego lento.

Desde las políticas educativas, tanto a nivel provincial como nacional, se debe dar prioridad de forma urgente al desarrollo de la investigación en educación. Permitiendo mayor cantidad de acceso a formación, tanto en los lugares de trabajo como en intercambios. Investigadores bien formados y con los recursos y tiempos necesarios pueden generar la revolución educativa que tanto esperamos.

Al principio, uno se incorpora a las temáticas que los directores de proyecto han elegido cuidadosamente. Pero es importante aclarar que uno, con un buen fundamento y un sustento teórico–científico, puede investigar sobre aquello que desea. Es vital animarse a realizar cualquier actividad que esté al alcance de uno dentro del proyecto: buscar nuevos enfoques, confeccionar o realizar encuestas, realizar registros densos y muchas otras cosas. Todo hace al proyecto, y son partes fundamentales del mismo.

  • Conclusiones

La conclusión que puedo sacar de este breve pero intenso periodo es que hay muchas ganas de que la investigación siga creciendo entre los docentes formadores de futuros docentes, y en particular en el Normal. Hay poca y casi nula participación de estudiantes y es ahí donde considero que hay que llevar los esfuerzos. Generar espacios de participación activos en los cuales toda la comunidad educativa, en particular el estudiantado, conozca a fondo cuáles son las actividades y las posibilidades en esta área. Esta Revista implica un nuevo comienzo.

Estoy sumamente agradecido de que se me hayan abierto las puertas a este mundo nuevo, el de la investigación, y me hayan tratado como un igual. He aprendido mucho y espero poder seguir haciéndolo.

Y por último, me gustaría dejar unos pensamientos:

Para los docentes: incentiven a los estudiantes a que participen en estas actividades en forma temprana, son los investigadores del mañana. Es una buena forma de hacer conocer otra parte del trabajo del docente de Nivel Superior.

Para los estudiantes: ¡sean curiosos! Mejorar la calidad educativa depende en gran medida de que seamos conscientes de poder mejorarla. No hay nada más lindo que conocer desde adentro las próximas estrategias de enseñanza aprendizaje, y mejor aún, poder realizar nuestro humilde aporte. Hagan cursos, vayan a charlas de proyectos, lean informes, pregunten a los profesores sobre los temas de investigación que están desarrollando. Y otro factor fundamental es leer bibliografía relacionada. Pero no un resumen, ni un solo libro, sino enriquecerse de todos aquellos que realizaron aportes a las temáticas que se estén investigando. De esa forma uno adquiere un manejo más amplio del tema y, además, las metodologías previamente utilizadas.

Investigar no es un camino en línea recta, por un sendero. Es adentrarse en una jungla en la cual no hay ninguna manera de reconocer si he pasado por ahí antes. Es avanzar y retroceder. Es volver a empezar. Es descubrir constantemente. Es aprender a hacer cosas que no esperaba saber. Es crear. Es aprender. Es investigar. Invito a toda la comunidad educativa a que conozca esta jungla.

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