Educación Superior hoy

Prof. Cristían Barzola

Rector IESDyT N° 9-002 “Tomás Godoy Cruz”

 

En esta nota me toca expresar un análisis de la educación superior hoy, pero todo hoy tiene un ayer y un mañana, bajo esa premisa voy a intentar contar mi versión del sistema, la cual tiene sus orígenes en el año 2002 cuando me tocó ingresar como docente adjunto de la unidad curricular Biodiversidad Animal, en el Instituto San Pedro Nolasco, en un contexto que ya conocía, y que no era para nada ajeno a mí, ya que mi formación se había desarrollado entre las paredes del instituto.

El Instituto tenía una población estudiantil estable, de clase media, con los recursos necesarios para el normal desarrollo de la unidad curricular en cuestión. Y fue así como junto con el Profesor Pedro Calella, pudimos llevar adelante una experiencia educativa que servía como base a los futuros docentes en Biología.

Era el año 2004, cuando al leer un diario de la provincia, en Educacionales, como lo hemos hecho todos los docentes al inicio de nuestra profesión, el Normal Superior Tomás Godoy Cruz N° 9-002, ofrecía horas, para dictar la misma unidad curricular, por lo que decidí presentarme. La verdad no tenía muchas expectativas, ya que era un docente novel, en el Nivel Superior. Sin embargo, para ir más confiado y previo a la presentación, realicé mis consultas con otros colegas, quería saber cómo se trabajaba en ella, y en el caso del Profesorado de Biología, era muy nuevo y todavía no había egresados, aunque en los profesorados de Educación Inicial y Primaria, sí ostentaban un reconocimiento en la formación de docentes de estos niveles, pero no existía todavía una trayectoria en la formación para docentes de nivel secundario.

Por esas casualidades de la vida nos presentamos solo dos postulantes un Lic. en Biología y yo (Prof. en Ciencias Naturales), el destino jugó a mi favor y quedé primero en el orden de mérito, haciéndome cargo de la preciada unidad curricular (ya que en el orden de méritos estaban primero los títulos docentes por encima de los licenciados). La unidad curricular en cuestión, se dictaba en el segundo cuatrimestre, en horarios que iban de las 19 hs. hasta las 23.

El primer gran reto, fue la adaptación de las metodologías de enseñanza ya que el Instituto no contaba con espacios físicos ni material para el dictado adecuado de la UC, no existían colecciones biológicas que permitieran el acercamiento del estudiante al mundo animal, no existían recursos tecnológicos para la proyección de ejemplares, sin contar que no funcionaban las luces, no estaban habilitados los baños, y muchas veces ni siquiera existían tizas. Por lo que hubo que echar mano al ingenio y a las destrezas pedagógico-didácticas que en ese momento se vieron reflejadas en el pizarrón, dibujando especímenes propios de la fauna de los invertebrados (todavía recuerdo un hermoso escorpión en el pizarrón, qué tiempos aquellos!!!)

Esta realidad contrastaba duramente con el ámbito anterior de desarrollo, el Instituto San Pedro Nolasco, creo que fue el momento donde empecé a percibir que la Educación Superior estaba segmentada y que las posibilidades no eran las mismas para los estudiantes del ámbito privado y los estudiantes del ámbito estatal.

Llegado el inicio del año 2005 atravesé el bendito proceso de reasignación, desconocido para mí, y por si algún lector lo desconoce es un proceso propio del nivel superior, en el cual las horas se reubican en otro espacio curricular, ya que la asignación se va distribuyendo por cuatrimestre. Dicha reasignación no tenía ni por casualidad todas las condiciones que hoy aseguran derechos en los docentes, los titulares desplazaban a los suplentes en cargo vacante y la única posibilidad que tenía de continuar en la institución era dictar la unidad de Biología Celular en la sede que tenía el 9-002 en el departamento de Lavalle, por supuesto que había que decir que si y hacer frente a los nuevos desafíos.

Después de recorrer 72 kilómetros tres veces por semana me encontré con una población de estudiantes completamente diferentes moldeados por el sol y el trabajo en la tierra. El Normal funcionaba en una escuela primaria del Barrio Santa Cecilia, con 4 aulas, un pizarrón y paremos de contar; muchas veces dictábamos clases en el Concejo Deliberante, otras en la Biblioteca de la Villa Tulumaya y algunas, en un salón de la Iglesia Católica, otras tantas en un salón de Vialidad Provincial. Llegar no era fácil ya que sobre todo se complicaba el horario de regreso por cierto muchas veces pasada las 23 hs, para lo cual nos organizábamos entre los colegas para viajar en un vehículo. Era una hora el viaje en la cual se detenía el tiempo charlando sobre paradigmas de la educación y sueños de mejora para la sede, nos convertíamos en todos unos eruditos de la educación.

Por consejo de una amiga, Alicia Herrera, nos propusimos con un par de docentes solicitarle a la Rectora Ana Maria Asillo el nombramiento de una Coordinación para organizar la logística del dictado de clases, la organización de los llamados, y la resolución de muchas dificultades que presentaban los estudiantes. En común acuerdo con mis colegas y teniendo en cuenta que ya había incursionado en la organización de algunas actividades de la zona, me propusieron como Coordinador de la Sede. Por lo que empecé a viajar todos los días al departamento de Lavalle.

Todavía recuerdo la donación del mueble para el televisor, la venta de números para la compra de libros y la gran peña que armamos junto a los colegas para recaudar fondos y comprar un proyector multimedia. De a poco, paso a paso, fuimos ganando espacio, organizándonos, empujando un sueño, un compromiso. Las aulas estaban llenas, ya no faltaban profesores, teníamos recursos y podíamos cursar ordenados, en lugares dignos. No porque yo fuera el coordinador …., sino por el aporte de todos, a un proyecto en común, que nos daba la grata satisfacción, de hacer esas cosas que tiene la docencia,  que no se traducen en sueldo, sino en pasión por lo que se hace, verdadera vocación.

Veíamos llegar historias, personas con las mochilas cansadas y veíamos salir personas con sueños, con nuevos roles, con nuevos desafíos. Muchos de nuestros estudiantes hoy son Doctores en Biología, Licenciados en Matemática y Directores de Escuelas de la Provincia, todavía los recuerdo llegar en bici y decir que era muy difícil estudiar. Pero esas cosas que tienen el destino permitieron que, con el apoyo de muchos Jose, Guny, Nacho, Mari, Mariela, Silvina, Juan, y otros tantos que se quedan en el tintero se convirtieran en docentes formados y competentes en cada una de las disciplinas. Pero como siempre, no todo lo que brilla es oro y un día llegó la Dirección de Educación Superior, luego de haber participado en la oferta educativa del departamento y con la intención de abrir el Profesorado de Educación Inicial y de Primaria, realizando una preinscripción de casi 400 aspirantes. Nos dijo NO SE PUEDE ABRIR Y SE CIERRA LA SEDE POR DECISICIÓN POLÍTICA. Una historia que seguramente merece un capítulo aparte pero que me hizo conocer que a veces lamentablemente las decisiones políticas, no van de la mano con la necesidad de la gente, atropellando sueños y esperanzas de muchos.

Sin ánimo de aburrir al lector y avanzando en el tiempo la profesión me puso en otros lugares, Coordinando el Profesorado de Biología y acompañando a mis colegas desde la Jefatura de Extensión, pasando por el rol de Director del Nivel. Hoy me encuentra en la Rectoría, ya son más de 14 años en el nivel, habiendo sido parte de muchas transformaciones. Hoy sigo manteniendo mi postura sobre el rol del Nivel Superior, transformador y reivindicador social, única puerta para el ascenso social de muchos hijos de trabajadores, madres y padres que deciden acceder a un nuevo rol social, la “docencia”.

Hoy la educación superior se encuentra en tención, frente a un nuevo marco normativo el decreto 530/18, el cual intenta regular el nivel, desde un paradigma de la eficiencia, según mí parecer. Me tocó transitar muchos lugares de la Provincia, en Foros donde hablamos sobre la autonomía y la revalorización del nivel y sentí que, en muchos lugares se siguen sufriendo necesidades y que la población demanda al Instituto como sucedía en la sede de Lavalle. Todavía el nivel no logra tener la identidad que necesita y se merece, todavía el nivel no está puesto en valor por la sociedad en general.

Desde mi lugar, y con los pies llenos de experiencias, con un camino recorrido pero aún con mucho por recorrer, vuelvo a los orígenes y recuerdo la energía de aquel grupo de docentes en la sede Lavalle, ninguna normativa tiene más fuerza que los actos, que las voluntades y que los compromisos asumidos entre los pares. Seguramente en aquellas aulas poco y nada sabíamos de la normativa vigente, pero si teníamos muy claro cuál era el fin último, entregar todo lo mejor que teníamos a nuestros estudiantes, porque se lo merecían y el esfuerzo era válido desde el compromiso asumido. Los que hacemos docencia sabemos que, muchas de las soluciones a los problemas de nuestros estudiantes, no están contenidos en un papel, están en un gesto, en un libro, en un abrigo o sobre todo en una palabra de aliento “Vos podes, dale yo te ayudo, yo te acompaño y juntos lo lograremos…. ”

Desde el equipo de gestión, se intenta trabajar desde el mismo lugar, brindar lo mejor que tenemos porque nuestros estudiantes lo merecen y lo esperan de cada uno de los que somos parte de la comunidad educativa del normal.

Hoy el Normal ocupa un lugar referencial en la formación del Nivel, 600 directivos fueron capacitados por nuestros equipos, numerosos cursos de capacitación con problemáticas actuales que van desde la violencia de género, hasta idiomas, como inglés y alemán. Articulación con Universidades, otros institutos de educación superior y con otras instituciones sociales. Estamos desarrollando el Postítulo en Educación Especial en el Departamento de General Alvear, también estamos dictando el Postítulo en Contexto de Privación de la Libertad.  La mayoría de estas acciones no se encuadran en una normativa, son producidas por la respuesta de una comunidad educativa a una demanda social.

Es así que considero que es la comunidad, la que tiene y debe ser parte de la construcción de sus propias normas, porque dentro de la autonomía institucional, garantizada por la Ley de Educación Nacional, será el marco que le permitirá la contextualización de las propias acciones en virtud de los estudiantes y todos los actores que componen el sistema.

Hoy más que nunca necesitamos de los actores que fueron y son parte del sistema, aquellos como yo, que con un humilde aporte de los pasos transitados intenta recuperar la esencia del nivel. Nivel que nunca tuvo el verdadero reconocimiento, pero que sin dudas fue y es la puerta para el ascenso social de la clase trabajadora.

Estas son las demandas que hoy proclama el nivel “Participación y Autonomía”, pero sobre todas las cosas “Reconocimiento del camino transitado”.

rector

 

 

 

 

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