“El devenir como aporía en el evento, La reforma 2030, el cambio para la permanencia, la permanencia para el cambio”

Emanuel Puita

Estudiante del Profesorado en Lengua y Literatura

IESDyT Nº 9-002 “Tomás Godoy Cruz

Detente eres, tan hermosa.
La huella de mi vida no puede quedar envuelta en nada.
Basta el presentimiento de aquella felicidad sublime para hacerme gozar mi hora inefable.

El Fausto, Goethe

Nadie podría negar que la realidad sea un constante cambio o variación en el ámbito humano y natural, siendo también el hombre parte de la naturaleza.

Entre los hombres, por ahora, este responde a necesidades sociales, es decir que emerge tras las relaciones interpersonales y su relación con la naturaleza. Además hay cambios propiamente naturales, o como lo distinguiría ya Aristóteles, movimientos físicos,  que era objeto de estudio de la física, filosofía secunda. Le importaba tanta que uno de sus argumentos del Motor inmóvil o causa primera la infiere de aquí. Pero esta palabra en griego es tan distinta a lo que comúnmente manejamos en la contemporaneidad. Aristóteles entendía físis como naturaleza que a su vez proviene de la raíz latina nascor (nacer), así de la físis o naturaleza emergen las diversas cosas. Ya El Estagirita lo equiparaba a la sustancia que no era más que fuente de donde se encontraban y surgían las cosas. El término preciso para esta sustancia era hipokeímenon. Como nuestro objeto de tematización es el cambio, insertamos una autoridad filosófica como Aristóteles, ya que lo que se trata de poner de manifiesto es que la física es el estudio del movimiento de los objetos. ¿Qué es movimiento? Él diría el paso del ser al no ser, del acto a la potencia. Es en virtud del movimiento, hay ser. Sin embargo, no todos los movimiento son iguales, pues hay dos tipos de movimiento, las que realizan los cuerpo o cosas, inclúyase el mismo andar del hombre, se denomina Kínesis. El otro tipo corresponde al que el entendimiento realiza, es decir, en el caso de un razonamiento o reflexión, al cual llama Enérgeia. Con esto damos cuenta de que el cambio visibiliza y posibilita el ser, o sea, que las cosas sean.

Dejamos en claro, que este devenir está presente en todo lo que hay, en otros términos, lo propio de la realidad es el cambio. Así lo entendió Heráclito  en su célebre frase “No te bañaras dos veces en las mismas aguas.”

 

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Laura Sánchez, estudiante del Profesorado de Artes Visuales, 4 año IES 9-002 Tomás Godoy Cruz

 

Según lo expuesto en estos primeros párrafos, los cambios pertenecientes a la naturaleza serían la sucesión constante de personas que se encuentran en el sistema educativo, docentes que terminan con su actividad o prestación por edad avanzada, por problemas de salud, por nuevos ingresos, etc. Es cierto que estas analogías se tornan triviales, más a pesar de eso, es necesaria explicarlas para dejar de

manifiesto el fenómeno de los cambios naturales. Por otro lado, los cambios correspondientes a las que surgen de las interacciones sociales, están las que tienen que ver con la movilidad social de los educadores, las políticas que responden a un sector o clase, las situaciones de opresión o desigualdad que promueven un cambio a estados más dignos, etc. Prosiguiendo con las líneas teóricas, en el caso de Aristóteles, todo docente debió ser antes estudiante o alumno (paso del acto a potencia), pero cómo logró ese movimiento, a partir del estudio de una carrera (enérgueia), en el otro tipo de movimiento, en cuanto a un cambio de funciones, o jubilación el docente ya no se encuentra en los logares que le correspondía como trabajador público (kínesis). Se podría estar hasta el infinito reconociendo los movimientos que se dan. Con estas ubicaciones y ejemplificaciones se trata de ilustrar los distintos tipos de cambios, el constante movimiento que permite que sean las cosas y situaciones. Alguno se preguntará que aunque no haya movimiento algo está siendo. Si, así es. Sucede que para que sea aunque quieto, algo lo movió o debió moverse, es decir, la permanencia es un modo del movimiento, o bien, la quietud también es un movimiento.

Un proceso incesante del cambio puede percibirse indirectamente en diversas teorías, o sea, no es un fenómeno de la naturaleza y las relaciones sociales, sino del pensamiento. Este se visibiliza como afirmación o negación de la misma. De tal modo que, por ejemplo, el primero que se contrapone a este es Parménides, en cuanto que hay una sustancia que todo lo sostiene. Pero podemos decir que el pensamiento occidental[1] teme esta indefinición, este movimiento permanente, postulando así una idea universal e inmutable como lo pensó Platón. Rastrear este fluir de la existencia demandaría más hojas, es suficiente con identificar como el pensamiento siempre ha pretendido encorsetar este juego dinámico e independiente pese a que responde, en el caso de los hombres a solicitudes concretas. Habiendo dicho esto, la reforma educativa no es otra cosa que una medida capitalista que pretende perpetuar la idea de progreso del positivismo, de que las condiciones materiales son las que hacen al hombre, de que ese es su estado evolutivo óptimo. Entonces ante el miedo de que los préstamos internacionales no sean cedidos, las empresas internacionales no inviertan, los trabajadores de los altos cargos pierdan sus sueldo o varíe como es el caso de los políticos y jueces, el estado implementa políticas de ajuste que perjudica los derechos de los más desprotegidos. Son medidas tendientes a conservar ese estado de vida burgués, esa concepción capitalista de que los bienes materiales son los que importa. Elegir esta idea es temerle al devenir.

Otra evidencia de esta resistencia al cambio, lo encontramos en el concepto de dialéctica de Hegel, concepto que ya había utilizado por Platón y Sócrates a través de la Mayéutica y el diálogo, pues en Hegel no es otra cosa que el modo en que se despliega el espíritu hasta el espíritu absoluto, que es el conocimiento de sí y para sí. La triada dialéctica de Hegel es por demás conocida –tesis, antítesis, síntesis- . Hasta aquí no hay una ofuscación de lo que sucede para con el sujeto o en el sujeto, hasta aquí solo se trata de una mente o conciencia que cada vez más se da cuenta de la realidad racionalmente, o sea, el hombre evidencia a través de la conciencia su progresión hacia un sí y para sí, es decir, un conocimiento, un telos. Con lo cual se muestra que el devenir es negado. En fin, como lo diría Nietzsche, mucho más adelante en la Genealogía de la moral, el hombre le teme al vacío[2], o bien, horror vacui. Pero en este discernimiento de las posiciones que se resisten o afirman del devenir, que se trata del eterno retorno de lo mismo, el cual indica que lo único permanente es el cambio mismo[3].

Lo dicho en el precedente párrafo nos sirve para introducir a Karl Marx, quien pretende desenmascarar la teoría hegeliana, una tarea que fue llevado colaborativamente con, aunque de modo indirecto, Nietzsche, y Freud[4]. El caso es que, si bien, se intentó explicar, históricamente, que la realidad es definible y que la indefinición no nos permite nuestra realización. Claro que para todos los precedentes filósofos esa realización tiene que ver con una aproximación o asimilación con lo divino. Más para ellos, los filósofos de la sospecha, esto respondía a un plan que desde lo intelectual o la filosofía se fundamentaba en pos  de mantener un orden material, económico o estatus quo.  A decir verdad, mantener la condiciones de dominación material. Sin perder nuestro hilo conductor, la negación del devenir, y para prosiguiendo con Marx; Hegel ha dicho, de un modo abstracto, que la realidad es producto de la reflexión. Pero para Marx queda el sentido material en la historia humana. Le indica que toda realidad o conciencia es posible a partir de los hechos materiales. Sin embargo, Hegel le respondería a Marx que su teoría no parte de la pura meditación o movimiento del entendimiento. Comentaba que su pensamiento se origina en una primerísima instancia a partir de percepción de lo cuantitativo y se encaminara a lo cualitativo, es decir, desde una materialidad hacia una abstracción, en otros términos, el hecho es que el pensamiento distingue la realidad a partir de una materialidad, que cada vez más busca liberarse de toda materialidad. Pero cualquiera podría decir que Hegel actúa cínicamente, cuando en el fondo este pensamiento respondía a intereses materiales de un grupo, dicho de otro modo, es funcional a un Estado. No por nada para Hegel la realidad de los hombres está en última instancia en el Estado. Se ve con ello que Hegel no ha sido demasiado original, acaso los griegos no habían visto lo mismo cuando consagran a la polis (la ciudad) como lo que corresponde ser a las comunidades. Ahora bien, al estado o la polis accedían los griegos que eran dueños de propiedades con participación política, esto no difiere en nada para el momento moderno de Hegel para quien el poder del Estado está en los burgueses (y sus intelectuales). Recordemos que actitudes elitistas como estas ya la sostenía Platón y Aristóteles, por nombrar a los más célebres. Para no desorientarse, de lo que se trata es de ver como las críticas marxistas explicitan los intereses materiales de un grupo a través de un intelectual de la talla de Hegel, con lo cual nuestro punto original, esa necesidad de hacer permanentes ciertas condiciones, aunque el modo intrínseco de la realidad es el cambio. Claro que Hegel era consciente de ese devenir, aunque ya lo hemos dicho, esta percepción es momentánea también para él. Pero de lo que se trata es que ese momento sea lo máximamente laxo.

Foto de Romi
Cecilia Jardel, estudiante del Profesorado de Artes Visuales, 4° año IES Tomás Godoy Cruz

 

Hechas estas salvedades, el cambio como algo ineludible y los intereses ocultos fundamentados por pensadores y a su vez desenmascarado por otros, pasamos a analizar desde las dos categorías ya mencionada. También se pone de manifiesto que la exposición de estos pensadores responde a un compromiso gnoseológico, pues se hace necesario reflexiones profundas que trascienden,  así como Sarmiento en el Facundo, las ideas nunca mueren. Las demandas formales son complemento de la idea.

Lo desarrollado ha venido respondiendo a cuestiones cognoscitivas, al decurso de los fenómenos sociales y naturales, pero ahora se hace necesario poner de manifiesto que no solo aquellas están sujetas a cambios, sino que la misma noción de trabajo ha ido variando. Tal es así que existen consideraciones acerca del trabajo  mucho antes de Marx, en los pueblos sumerios los que trabajaban en hombres dignos de respeto. Incluso en Hesíodo para quien por los trabajos se hacen los hombres ricos en ganados y opulentos; y si trabajas te apreciará los dioses y los hombres… el trabajo no es ninguna deshonra, la inactividad lo es. Otro precedente se encuentra en las Sagradas Escrituras: hallamos que Dios le da al hombre la naturaleza para que trabaje y así se gane el pan con el sudor de su frente. Esto lo demuestra Jesús al adoptar el oficio de carpintero de su padre José. Otra lectura de la Biblia y más dogmática, asegura que el trabajo es una manera de expiar el pecado original. A pesar de que había una valoración positiva del trabajo, salvo lo mencionado de los cristianos, en la  sociedad griega el trabajo era cosa de esclavos, postura que se mantiene desde s.IV hasta inicios de la edad media. Sin embargo, esta manera de ver al trabajo reaparece en la modernidad, con los nuevos procesos de colonización, alrededor 1453 ó 1492, y la revolución industrial y francesa. Así desde una mirada analítica del lenguaje, Hannah Arendt dirá que el término labor guarda en sí una semántica negativa, es decir, la labor como pena, carga o castigo. El que se haya teñido de esta carga negativa, para la politóloga, de algún modo tiene que ver con el sometimiento que implica las nuevas formas de producción y organización del trabajo.

Se deduce entonces que ya desde antes de Marx el trabajo tiene una relevancia importante para el hombre en cuanto que por esta el sujeto realiza su ser, obtiene reconocimiento, dignidad, etc. Lo mismo que veía Marx como hombre genérico. Pese a este concepto, otros filósofos contemporáneos afirman que se está dando el fin del trabajo, es decir, que hoy estaríamos transitando por una caducidad del trabajo como realizadora del ser, muestras que otros pensadores como Raul Castel y R. Antunes contra argumentaron.  Antes de avanzar, se hace menester mencionar las causas de este cambio conceptual tienen sus causas en avance de la globalización y la tecnología que reestructuran la organización en distintos ámbitos. Se argumenta contra esta que los que sostienen esta idea producen un difusión de este discurso de forma infundada, otro argumento dice que en el trabajo se dan múltiples fenómenos (sociales, económicos, psicológicos, culturales, simbólicos, etc). Se suma a estas, que el trabajo tenía una utilidad social, es decir, era un acto social distinto a la actividad privada, doméstica o de oficio, permitió el acceso al espacio público. Podemos sumar a favor, la idea de Marx de que si bien el trabajo es algo vital para la vida, pero en la medida en que no enajena hay que rechazarla, porque no estaríamos produciendo en conformidad con la propia voluntad. Ocurrido este cambio conceptual la docencia, tras la reforma 2030, terminaría siendo un servicio más, hoy el trabajo no lo satisfacería al profesor porque con las obligaciones asignadas no estaría ejerciendo de modo vocacional o por amor a su rol, sino que lo ejecuta con más funciones y mal remunerado como un autómata, viviendo una vida unilateral. Es decir, el profesor no sería ni jarcería su elección, no sería su ser.

Desde ahora véase que lo que se exponga responderá a esta necesidad de mantener ciertas condiciones por parte de un grupo o clase social. Cabe introducir, tras este, que si hay necesidad de perpetuar, hay a su vez, una conciencia dominante de avance inminente de un grupo que se encuentra en el mismo devenir; una fuerza voluntaria de cambio que responde a las necesidades sociales. Es como si en el mismo caudal heraclíteo los peces buscan a contracorriente un espacio para desovar pero no pudiendo la fuerza real los arrastra caprichoso y estos depositan los huevos a donde mejor pudieron. O sea, si el cambio es ineludible, en el vientre de esa diferencia hay, a su vez, necesidad de diferenciar la circunstancia. Como si el cambio fuese inevitable, dirigido por el mismo cambio y la necesidad de cambio del sujeto. Ese sujeto en términos marxista es el proletariado, el trabajador. Y en lo que hace a nuestro análisis, la escuela 2003, se puede vislumbrar que hay dos fuerzas que buscan mantener un orden pero que en la mantención se emplean mecanismos de cambio, esto es llevado a cabo por los gobernantes, el gobierno no privilegia a través de la reforma educativa. Con la reforma se cambia estructuras institucionales y funcionales para mantener un sistema capitalista, tal directriz proviene de los que están en el poder político.  A pesar de ello y contradictoriamente los que están desfavorecidos están sometidos al sistema capitalista, eso por una parte, a su vez, el obrero en el contexto de la reforma, es decir, el docente, busca conservar ciertos modos de proceder en lo económico-la contrastación- y pedagógico. Pero los moviliza más las condiciones negativas actuales y lo que trata de imponer la reforma 2030. Sin duda que en la necesidad de no proseguir sometido, la fuerza de cambio contribuye devenir en el que se encuentra. Algunos de esos cambios desfavorables y concretos son el egreso masivo de los alumnos sin conocimientos, la precarización laboral, la exclusión de suplentes o titulares con pocas horas, la pérdida de formación de conocimientos,  el estudiante autónomo, el sistema semi-presencial, los cambios pedagógicos, la reducción del salario, el profesor por cargo, la irracionalidad en la organización del tiempo y el espacio, la despersonalización del docente, etc. Lo que debemos ver es que algunos cambios sirven para preservar y algunas preservaciones que buscan cambiar. Por ejemplo, el estado introduce cambios para no solo preservar el sistema capitalista, los intereses de un grupo, etc. Por otro lado, el docente en este caso preserva lo que se ha adquirido (DD laborales) pero con la permanencia de esto apela a modificar las intenciones de la reforma, es decir, denuncia que lo que se ha conservado trata de ser cambiado con la reforma. De tal modo que con lo dicho explicitamos el dinamismo de la dialéctica que se lleva a cabo, confirmando, por más negativo que sea, lo que Nietzche enseñó,  que hay lucha de fuerzas constante, o dicho en sentido marxista,  lucha de clases. Ahora bien, cuando  se pretende cambiar, se conservar, o bien, con la conservación se termina cambiando o reteniendo el cambio.

Pasemos a mostrar esto desde otra perspectiva marxista, concretamente desde la superestructura e infraestructura. En la primera están los principios ideológicos, estructuras jurídico-políticas que son fundamentales para la conservación del poder, del control productivo. En cuanto a la infraestructura también se constituye como un nivel y elemento de preservación determinado por las clases dominantes. Sin embargo, desde la infraestructura nace la necesidad del cambio, y como habíamos dicho, un cambio que es incitado porque son más los afectados. Este pathos se liga, casi necesariamente, al mismo decurso inexorable del cambio, es decir, un devenir que no puede dejar de ser cambio. Cambio que es siempre percibido por el que conserva, así este siempre es consciente de la amenaza de un posible cambio que se encuentra en el más afectado.  Así, la reforma 2030 está en el nivel de la superestructura para mantener un grupo subsumido en condiciones desventajosas laboralmente, según esto los docentes debería asumir las reglas del juego por no poder ir al principio en contra de esas medidas. Medidas que lo someten a asumir más trabajo con menor remuneración. En la infraestructura, tras las reformas, al educador solo le queda ejecutar esas medidas, cumplirlas para no correr el riesgo laboral. Como es sabido, el capitalismo engendra desventajas y competencias. Según esto, muchos docentes desplazarían a los de menos antigüedad y puntaje. Son estas consecuencias las que los docentes prevén y lo incitan a movilizarse para evitar las consecuencias negativas, por estar afectados demandan los cambios o el freno de la reforma 2030. Entonces, los afectados (docentes) que están en la infraestructura propugnan la detención de estos cambios que provienen de superestructura.

Por otro lado, se encuentran problemas ligados a condiciones que imponen el poder unilateral o imperialismo por medio de sus instituciones crediticias a los países del tercer mundo. Así, la reforma responde a medidas sugeridas por el Banco Mundial. No solo son ítems para el pago de las deudas por parte de las naciones deudoras en tiempo y forma, sino que son políticas prestamistas que les garantizan un posicionamiento como potencia. Todos esos artilugios preservan su posición y mantienen a otras naciones en el grupo del tercermundista. Tras el endeudamiento, y dado ya las recetas de administración a los dirigentes, estos pasan a aplicar políticas de ajuste, de no injerencia del estado en el mercado, desprotección de los trabajadores y debilitamiento de sus derechos, etc. Esto es lo que viene sucediendo precisamente al sector docente, asunción de más funciones (flexibilidad funcional), menos ingresos, competencia y desplazamiento entre colegas, etc. Pero no hay que olvidar que desde el nivel de la superestructura estas condiciones son consecuencia de una ideología capitalista que ejecutan los que se encuentran en el poder, los dueños de los medios o las naciones que tienen las características de potencia. De tal manera que el Estado favorece a los Estados capitalistas y somete a medidas económicas que pone en desventaja a los trabajadores públicos y PMEs.  Cínicamente por ejemplo la ONU, una herramienta más que les asegura incidir en los países en pos de hacer permanecer su liderazgo. Frente al poder unilateral los pueblos marginados como el conosur, países del África o Asia, etc. han pensado en una alternativa que es la de unirse para hacerse oír y frenar los avances en distintos sentidos (Toni Negri  y Machael Hardt).

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Prosiguiendo con la idea de cambio, si hay algo que lleva a cabo con maestría el sector conservador que cambiando conserva, es que expone sus “fundamentos” difusa y ambiguamente; son sobrados los ejemplos de este modo de llevar las reglamentaciones, por ejemplo en el nuevo código contravencional, en donde los enunciados o reglamentaciones están dichas de forma general. Con respecto a nuestro objeto de análisis; si se revisa los textos que se exponen en los cambios hacia la escuela 2030, se nota la falta de explicitación o los modos en que se va llevar a cabo dichos cambios o finalidades. Otra falta tiene, que ver más con epistemológico, es que los textos carecen de referencia teórica, es decir, no se cita como se debe en textos de carácter académicos. En este caso, con más necesidad, si se pretende cambiar un sistema (educativo). Para ser más específico, no se menciona desde qué paradigma científico o filosófico emanan tales decisiones. Pese a esta ausencia técnica del discurso escrito, cualquiera reconoce que responden a un posicionamiento capitalista, a un grupo burgués, como diría Marx.

Los textos donde se expone los estimados cambios carecen de referencia bibliográfica, a la vez, se agrega que se piensa la reforma a la manera casi de una idea revelada, un concepto intuido perfectamente al modo cartesiano o hegeliano. Para ellos algo verdadero, pero para la mayoría abstracta, pues no hay datos empíricos de que hubiese funcionado, es decir, no existe precedente de la positividad de la reforma 2030.

 

Conclusión:

Uno de los primeros antecedentes del devenir lo hayamos en  Heráclito panta rei. Con Aristóteles entendemos el cambio como movimiento que permite que sea el ser, teoría un tanto más abstracta, pese a que su reflexión sea a partir de la realidad física concreta. También al mencionar a Nietzsche exponemos la debilidad humana frente al cambio y la existencia de lucha de fuerzas; el héroe y el hombre reaccionario, incluso por medio de su concepto el eterno retorno de lo mismo se abre la posibilidad de comprender que el hombre no puede mantener las cosas sino que en un determinado momento declina –no las puede conservar en la prácticas a los ideales-. Una vez más se ratifica así que lo que caracteriza a la realidad humana y física es el cambio. Marx desenmascara la filosofía idealista de Hegel que en última instancia es material y funcional a un grupo de poder burgués. Desde la postura de Marx, y tras la revisión de los documentos de la reforma y sus pretendidos cambia, la máxima consecuencia es hacer permanecer al trabajador en un estado de enajenación absoluta, con lo cual va en contra de la idea de hombre de Marx, un hombre genérico, o sea, que con el trabajo se realiza y produce. En otros términos, estas reformas[5]  extinguirían la idea marxista, obrero por la mañana y poeta a la tarde.

Ahora bien, podemos decir que los cambios provienen de dos grupos humanos, los que pretende perpetuar un poder o mantener un estatus económico y cultural y están los que reaccionan  a las acciones de opresión o imposiciones. En ese intento de salir de la opresión se dan juegos contradictorios según el propósito de cada clase; intención de cambio que preserva, preservación que con medidas cambia. De esto último dicho, se deduce una naturaleza contradictoria en las decisiones. Estas dos últimas categorías permiten ver  los cambios desventajosos de la Reforma 2030.

Si hay una naturaleza contradictoria en las decisiones, este también se encuentra que una vez obtenida el objetivo de bien estar. Queremos decir que el sujeto que buscó una estabilidad a partir de ciertas condiciones materiales, que obró humanamente, viendo al hombre como un fin en sí mismo[6] de repente se me tentado y su aspiración hacia el bien común se ve prorrumpido pero la desconfianza[7], competencia y la gloria, os cuales los aducirían a un estado de conflicto. Esta sería una explicación, pero lo cierto es que ese cambio obedece a causas extrañas que tiene como consciencias claras el perjuicio de un tercero.

La cuestión del cambio nos sirvió aquí para sincerárarnos con nuestra realidad ontológica en el mundo. Ver que la situación conlleva mutación, que cuando estamos existiendo a cada instante pretendemos mantener y esto lo llevamos a cabo por distintos medios. No por nada consideraba Heidegger al cuidado (sorgue) como una categoría fundamental del dasein. Pero como se dijo, cambiando o preservando, pues los efectos de los mismos, paradójicamente pueden ser el cambio o la preservación, hay que decirlo así por más que parezca un traga lenguas. Por otro lado, todo cambio humano cobra más fuerza porque está inserta en el mismo cambio; él mismo, a su vez es acelerado por el cambio mortal[8]. Pero la pregunta es si el cambio deja de ser, pese a que la voluntad de permanecer intervenga; al instante en que se pretendió un cambio para dejar de  ser oprimido, el poder (que es capacidad de cambio o voluntad o deseo como lo veía Nietzsche) cambia de actitud filantrópica hacia un egoísmo ávido de poder rota hacia la conducta que genera desventaja. Es como logrado el cambio, brota de ella un nuevo cabio. Esto nos recuerda la aporía que pretendieron resolver los clásicos en cuanto a la causa, espantados de esa causa infinita, Aristóteles por ejemplo, pone en esa regresión al Motor inmóvil, una causa incausada, un acto puro. Mas en este caso, si nos representamos este fluir, se la figura como una progresión en cada momento y situación. En los hombres de que dependa casi insoslayable, tal vez de un pathos psíquico que tiene sus orígenes en experiencias muy primitivas que han quedado cristalizados en el inconsciente, no lo sabemos. Si sabemos que está sujeto a un eterno retorno de lo mismo, es decir, al cambio que es en última instancia hostil para sí, que va hacia sí y lo degrada. En la física eso no es un drama, entre los hombres sí.

Lo peligroso a su vez está en que el concepto de trabajo, cómo en que se lo entiende subjetivamente, ha ido cambian, pero el problema es que la situación actual al sujeto no le agrada su trabajo, es decir, no se siente realizado, por que las condiciones en la relaciones de producción predominan una desventaja en el contrato laboral[9].

A la vez, se desvela que si bien hay cambio y ese se ve en esas dos fuerzas contrapuestas, lo que vemos es que esas dos posturas no cambian por más que ambas pretendan cambiar o permanecer. Cumpliéndose así la tesis marxista, la historia es lucha de clases.

Mendoza, 24 de octubre de 2018.

 


[1] También hemos heredado este pensamiento, o sea, se encuentra en la actualidad.

[2] Vacío entendido como indefinición.

[3] Esta conclusión le valió a Nietzsche dentro de la historia de la filosofía el seguir subyugado al pensamiento moderno y clásico, en cuanto que termina exponiendo una vez más un concepto permanente o que intenta explicar al cambio o devenir como un modo esencial de la existencia, es decir, dando una vez más una noción universal que pretende explicar lo que hay.

[4] Estos conocidos ya por el apelativo de pensadores de la sospecha. Como decía Paul Ricoeur quien los bautizó de tal modo, estos tenía algo en común, no naturalizar las cosas en las cuales se encontraba la persona y la ciudad.

[5] El nuevo código laboral, contravencional, educación 2030, etc.

[6] En Kant es la manera de considerar la existencia de la dignidad humana que se contrapone a un obrar por medios.

[7] En Hume  existen en la naturaleza del hombre tres causas de la discordia, la competencia, la  desconfianza y la gloria.

[8] Movimiento humano, lo que hacen las personas para cambiar su estado de desventaja.

[9] Condiciones en las que es empleado.

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