EL JUEGO… ¿EXISTE O RESISTE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR? Apreciaciones sobre los Profesorados de Nivel Inicial y Primario

Lic. Prof. Andrea Cangemi

ISFDYT 9-002 NORMAL SUPERIOR TOMÁS GODOY CRUZ

Resumen

El presente artículo considera el juego en el ámbito social y educativo y las posturas personales y colectivas posibles de encontrar en la institución teniendo en cuenta sus fundamentaciones teóricas y representaciones sociales.

Se intenta expresar la importancia de realizar estrategias lúdicas en los procesos de enseñanza-aprendizaje del nivel superior, específicamente en las carreras de formación docente de nivel inicial y primario, para que no solo se hable del juego en ellas, sino que también se lo vivencie como recurso didáctico.

Finalmente se realiza un análisis desde la existencia o resistencia del juego en las carreras de formación docente de nivel inicial y nivel primario, y se presentan acciones realizadas para promoverlo en dichas carreras así como en el sistema educativo.

“El juego es una posibilidad, la posibilidad de tener la posibilidad”

Jean Piaget

En primer lugar es importante distinguir que el JUGAR es una categoría existencial del ser humano, que nos acompaña desde los primeros meses de vida favoreciendo nuestro desarrollo integral, en los aspectos sensorio-motrices, afectivo-emocionales, expresivos, sociales, cognitivos y psíquicos.

El JUGAR se constituye como una actividad singular y vivencial, ya que solo es significativa para la persona que lo realiza; es espontánea y exploratoria, comienza por propia iniciativa e intenta saciar la curiosidad, satisfaciendo así su capacidad de asombro, ya que como dice Myrtha Chokler “tenemos una pulsión epistémica que nos mueve a ser curiosos”, y gracias a ella cada uno/a juega para sí, para conocerse y conocer lo que nos rodea: los otros- el espacio – los objetos; facilitando así los procesos de autorregulación y de autoaprendizaje.

El JUEGO, en cambio, es una construcción socio-cultural, siendo soporte y producto de la cultura, que está siempre cargado de representaciones, significados y valores, y en donde gracias a él, se facilitan los procesos de enculturación (fortalecimiento de los valores culturales de una sociedad), o de transculturación  (cambios de los valores sociales consciente o inconscientemente, que en algunas ocasiones suceden por imposición).

El JUEGO se ha visibilizado en la historia de la humanidad en LOS JUEGOS, apareciendo relacionado a las actividades cotidianas, ya sean laborales o recreativas. 

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En este sentido, el hombre también ha sido categorizado como “Homo Ludens”, considerando entonces la importancia social y cultural del juego (Huisinga, 1938), y en relación al hombre como sujeto y ser social. Es posible mencionar que Pichón Riviere (1973) define al hombre como “ser de necesidades que solo se satisfacen socialmente en relaciones que lo determinan”. Nada hay en él que no sea la resultante de la interacción entre individuos, grupos y clases sociales. Sujeto emergente de sus condiciones concretas de existencia, que se configura en una relación dialéctica mutuamente transformadora con el mundo; sujeto a la vez productor y producido (Citado por Mirtha Chokler, 2017). En base a ello, los juegos representan una genuina posibilidad de interacción con otros, y de ser transformados como sujetos sociales gracias a dicha interacción.

Ahora bien, el juego ha sido primeramente reconocido como medio de recreación y de liberación de tensiones, totalmente opuesto a la “tarea-trabajo-lo serio-lo importante”, y gracias a ello se ha configurado un paradigma lúdico-social llamado “Jugar por Jugar” (Patrica Sarlé, 2008). Este paradigma tradicional considera al juego como actividad separada de la tarea escolar y sin una valoración de la importancia del acceso al aprendizaje a través de él. Esto se observa cotidianamente a nivel familiar, social y también escolar.

La utilización de actividades lúdicas de parte de los docentes en la enseñanza común queda supeditada a la personalidad y disposición de los mismos, y no a una fundamentación téorica que sustente los procesos de enseñanza-juego-aprendizaje. Encontramos entonces que la posibilidad de vivenciar juegos solo está permitida y aceptada si se cumple primeramente con la tarea escolar, o si está dentro de las llamadas áreas especiales o artísticas, como las Artes Visuales, Música, Teatro y Educación física.

“Es así como trabajamos aunque parezca que jugamos.”

Rosario Vera Peñaloza

Siguiendo a Patricia Sarlé, es posible distinguir también el “Jugar para”, en donde se considera al juego como medio, recurso o herramienta dentro de los procesos de enseñanza-aprendizaje, partiendo en la vivenciación para llegar a la abstracción y producción del conocimiento.

La tarea escolar de cualquier área, se transforma en situación lúdica o en estrategia lúdica, cambiando la consideración pedagógica de la relación enseñanza-aprendizaje, constituyéndose en una situación de enseñanza-juego-aprendizaje -SEJA- , en donde se priorizan componentes dentro de un modelo didáctico que incluyen un clima lúdico, un curriculum integrador, la convergencia de medios expresivos, espacios y objetos lúdicos construidos y luditizados por los propios protagonistas, la transferencia didáctica de la práctica a la teoría y viceversa y la creatividad; manifestándose una “Relación lúdica-expresiva-didáctica” mediante una “Vivencia creativa y crítica utilizando múltiples formas de expresión” (Bianchi Zizzias,1996).

Es muy importante la bibliografía que fundamenta al juego como auxiliar tanto en la adquisición como en la construcción de conocimientos, como por ejemplo Jean Piaget en la relación entre el juego y el desarrollo del pensamiento; Lev Vigostky al proponer el sentido social de la acción lúdica; Jerome Bruner considerando que el jugar para el niño y para el adulto es una forma de utilizar la mente e incluso mejor, una actitud sobre cómo utilizar la mente estableciendo así las relaciones entre la acción, el pensamiento, el lenguaje y la fantasía; David Ausubel determinando las condiciones del aprendizaje significativo, Bárbara Rogoff proponiendo el juego como un promotor del desarrollo cognitivo en un espacio social, dentro de los procesos de apropiación participativa.

Considerando lo hasta aquí expuesto, y focalizando la atención en el ámbito educativo de nuestra institución de nivel superior no universitario, específicamente en algunas carreras docentes, es posible mencionar que el Juego (y los Juegos) como estrategias de enseñanza-aprendizaje están siendo resistidos en algunas unidades curriculares, inclusive en la misma actividad docente, frente a clases con situaciones lúdicas, en las que se quejan de las situaciones “ruidosas” o “molestas”, al considerar que no es un trabajo “serio” el que se desarrolla de esa forma. Y teniendo en cuenta la frase que reconoce que “el poder se habita”, es también resistido desde la poca disponibilidad de los espacios que se disponen para realizar las actividades lúdicas, así como en las situaciones en que al participar de juegos se siente que se hace el ridículo, considerándola una actividad “poco seria” para las personas adultas, ya sean docentes o estudiantes.

Sin embargo, el juego existe curricularmente en carreras docentes como el Profesorado de Educación Inicial (PEI), basándose en la incorporación en la Convención Internacional de los Derechos del Niño de: “El juego, el esparcimiento y las actividades recreativas”; en la Ley 26.206/2006, en su Artículo 20: “Promover el juego como contenido de alto valor cultural para el desarrollo cognitivo, afectivo, ético, estético, motor y social”; sumado a la propuesta desde los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios de Nivel Inicial, acerca de orientar el juego hacia la acción educativa, y finalmente la consideración de la Centralidad del Juego en el Diseño Curricular Provincial de Nivel Inicial (2015).

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Dicho espacio curricular en PEI es el taller de “El juego y la producción de objetos lúdicos”, ubicado en primer año de la carrera. Desde hace nueve años se realiza un trabajo interdisciplinario en parejas pedagógicas con docentes de Artes Visuales, Tecnología y Educación Física, en donde se proponen los elementos básicos de la pedagogía lúdica: motivación, significatividad, expresión, comunicación, creatividad, clima lúdico, interacción, alegría, disfrute, democratización, incertidumbre, contextualización, acuerdos y normas; como soportes en la priorización de las vivencias personales que permiten acrecentar y desarrollar la disponibilidad lúdica-corporal, enriqueciendo así la construcción de su rol docente, para luego involucrarse en los juegos según las etapas evolutivas de los/as niño/as de Jardín Maternal y de Jardín de Infantes, y en sus experiencias educativas lúdicas correspondientes, valorando la selección, construcción y utilización de objetos lúdicos acordes a las mismas. Al abordar el juego en los ámbitos formales de educación, se hace oportuno el análisis de las relaciones entre juego y enseñanza: “jugar por jugar y jugar para”, la simbolización, la correspondencia medios-fines, la mediación docente para sostener y enriquecer el juego y los fenómenos de enculturación y transculturación provocados por el juego. Se consideran como aportes la vivenciación de situaciones lúdicas para recuperar y/o fortalecer la disponibilidad lúdica-corporal y la expresividad personal; y el abordaje de las teorías lúdicas, recreativas y pedagógicas, para intervenir lúdicamente en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

El juego también existe en el Profesorado de Nivel Inicial en espacios curriculares referidos a las didácticas de áreas específicas como por ejemplo Música, Artes Visuales, Teatro, Matemática, Lengua, Educación Física, Psicomotricidad, Ciencias Naturales; en donde la actualización y capacitación docente permite incluir nuevas posibilidades de incorporación del juego en los procesos de enseñanza- aprendizaje, valorando la relevancia del juego como estrategia interdisciplinaria para favorecer los aprendizajes significativos.

El juego resiste en el Profesorado de Educación Primaria, abriéndose una brecha importante posteriormente en la utilización del juego en el sistema educativo entre el jardín de infantes y el recorrido de la escuela primaria, sin dejar de considerar las posturas personales de docentes y directivos al respecto, ya sean de aprobación o de rechazo. Es valorable el trabajo de los/as docentes en dicho profesorado que intentan incorporar el juego en sus cátedras, aunque en muchas ocasiones resultan esfuerzos aislados, ya que la actitud de algunos/as estudiantes resulta apática frente al planteo de situaciones lúdicas, justamente porque mantienen un pensamiento que sigue separando la tarea escolar del juego como recurso didáctico.

En función de esto, en los últimos diez  años se han propuesto diferentes proyectos para integrar el juego a la formación docente en este profesorado, desde la misma institución formadora. Por ejemplo, participando con proyectos de Extensión, se llevaron a cabo talleres con supervisores, directivos y docentes de escuelas primarias mediante las propuestas “¿Nos ponemos en juego?” y “El juego como dispositivo transversal en los proyectos integrados” (2011).

En el año 2017, se trabajó dentro de la institución con proyectos integrados a espacios curriculares del profesorado de educación primaria, en donde se propuso valorar la actividad lúdica en la alfabetización inicial del área de Lengua teniendo como base un diagnóstico de la profesora Marisa Pérez, que consideraba que “en las propuestas didácticas que generan las estudiantes de PEP, se observaba una dicotomía entre los recursos y las estrategias didácticas, dejando sin consideración a las actividades lúdicas como fuente de motivación, integración y aprendizaje de contenidos”. Por ello, se plantearon objetivos concretos como propiciar espacios de reencuentro con las actividades lúdicas, reflexión y toma de decisiones, así como también el favorecer la construcción de estrategias de enseñanza-juego-aprendizaje, mediante un acompañamiento docente permanente siguiendo el formato de talleres.

Es importante valorar que el juego también existe en el Servicio de Orientación, Tutoría y Asesoramiento Psicopedagógico (SOTAP), gracias a la apertura y disponibilidad de la Profesora Roxana Cabezón que le dio importancia a las actividades lúdicas y expresivas como elementos significativos para dicho servicio. Así fue como desde hace tres años se proponen talleres con estrategias lúdico-expresivas para optimizar los recursos personales, donde se abordan temáticas según las necesidades e intereses de los participantes, como por ejemplo: comunicación, autoestima, expresión oral, aceptación de limitaciones y temores; emociones, convivencia, mediación y resolución de conflictos. Este trabajo interdisciplinario junto a docentes de Música, Teatro, Psicopedagogía, Psicología, Filosofía y Ciencias de la Educación, incluye una metodología participativa, en un “aprender haciendo”, generando la construcción de espacios sociales de intercambio, compromiso responsable, acuerdos y reconocimiento de diferencias inclusivas.

En síntesis, el JUEGO se hace notar cada vez más, existiendo y resistiendo en función de quienes lo utilizan y para qué lo utilizan. Solo queda continuar favoreciendo experiencias lúdicas que permitan atesorar aprendizajes vivenciales para que cada cual encuentre el valor educativo que tiene.

Bibliografía

  • Ausubel,D.  y Sullivan, El Desarrollo Infantil. Paidós. Barcelona.1983.
  • Bianchi de Zizzias, Elia Ana. “Pedagogía lúdica. Teoría y praxis” Academia de Ciencias Sociales. Conferencia de incorporación. 1995. Revista de Educación Inicial. Ed. La Obra. Año Números 88 y 89. Bs.As. 1996
  • Chokler, Myrtha. “La aventura dialógica de la infancia”. Bs.As. Cinco. 2017
  • Declaración de los Derechos del niño. Asamblea General de las Naciones Unidas. 1959.
  • Documento Curricular Provincial de Educación Inicial. DGE. 2015
  • Huizinga, Johan. Homo Ludens. Alianza Editorial, Madrid, 1972.
  • Ley de Educación Nacional N° 26.206.
  • Núcleos de Aprendizajes Prioritarios. Nivel Inicial. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Bs.As. 2004.
  • Piaget, J.; Lorenz, K. y Erikson, E. “Juego y desarrollo”.  Grijalbo. México. 1998
  • Rogoff, Bárbara. Aprendices del pensamiento: El desarrollo cognitivo en el contexto social. Paidos. Bs. As. 1993.
  • Sarlé, Patricia. “Enseñar el juego y jugar la enseñanza”. Bs.As. Ed. Paidós. 2008.
  • Vigotsky, L. “El desarrollo de los  procesos psicológicos superiores.” Barcelona, Crítica, 1988.

 

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