La educación intercultural. Mucho más que culturas que se cruzan. Diálogo y dignidad que se construye colectivamente en el protagonismo histórico.

Por Alicia Virginia Martínez

Profesora de Educación Primaria y Licenciada en Ciencias Sociales. Maestra y directora de escuelas primarias, actualmente jubilada. Formó parte del equipo de redacción de la serie Mi Libro, material editado por la DGE y también integró el equipo de formación y capacitación a docentes dependiente de la Dirección General de Escuelas. Ejerce como profesora de práctica en la carrera de Profesorado de Educación Primaria en el instituto Rayuela de la Ciudad de Mendoza. Integró la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en la provincia de Mendoza y de ENDEPA( Equipo de Pastoral Aborigen),  actualmente forma parte de CLADEM (Comité para Latinoamérica y el Caribe en defensa de los Derechos de las Mujeres) y del Comité de Solidaridad Latinoamericana Mendoza. Milita junto a las organizaciones del pueblo huarpe en la defensa de los derechos de los pueblos originarios. Forma parte del equipo de producción de los programas radiales “A desalambrar” por radio comunitaria La Mosquitera y “Yo soy ella” por Radio  Libertador.  Trabaja voluntariamente en un proyecto Mauricio López de la UNCUYO, con dictado de talleres en la Unidad Penal de las Avispas, de Cacheuta, Mendoza.

Resumen .Cuando hablamos de interculturalidad pensamos en seres distintos que se manifiestan de distinto modo y que debemos compartir o respetar en el mejor de los casos. Pero en el caso de los pueblos originarios de nuestro país, la educación intercultural debe ser pensada y vivida como una educación que procure situar a los sujetos (los nativos) como portadores de años de supresión de derechos por el estado nacional, provincial y por supuesto por sus instituciones, entre ellos la escuela que ha sido uno de las instituciones privilegiadas en este proceso de aculturación. Por lo tanto ¿Cómo hoy la escuela puede ser intercultural?, ¿Qué dimensiones abarca esta premisa? Solamente en diálogo franco, fraterno y de acompañamiento en la lucha de los derechos negados es que la escuela puede llegar a contribuir en algo a este camino que recién comienza. Son los pueblos originarios los que nos dan la pista y la luz por donde caminar. Especialistas callaos. No se puede enseñar la cultura cuando no se la tiene.

El presente artículo trata de narrar y describir una experiencia realizada en las escuelas albergue  Nº 8-388 Fundación CERAYA de El Retamo, y Nº 8-388 Maestro Pablo Pizzurno ubicada en la localidad San José, departamento de Lavalle, durante los años 1990 y 2004. Quince años fueron los que transitamos en estas escuelas. Y hablo en primera persona del plural porque esta experiencia la realizamos con mi esposo, que también es docente, ya que para poder trabajar en estas escuelas en los años mencionados, era necesario ser matrimonio docente para asumir la dirección.

Durante este tiempo transcurrido en estas escuelas tuvimos la oportunidad de poder acompañar y ser testigo del proceso de conformación legal de la población de Huanacache como pueblo originario huarpe preexistente a la Nación Argentina.y de su posterior lucha por la propiedad legal de su territorio a pesar que lo ocupa desde tiempos inmemoriales

Durante los años 1998 y 1999 se conformaron las 11 comunidades huarpes de Huanacache como organizaciones con personerías jurídicas otorgadas por el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indìgenas). Debe recordarse que a partir de la reforma de la Constitución Nacional del año 1994, se les reconoce a los pueblos indígenas de la nación Argentina su preexistencia como pueblo originario, el derecho a ocupar sus territorios, a una educación bilingüe e intercultural, a la consulta permanente en aspectos que les afecten, a la educación, vivienda, etc.

El pueblo huarpe en la provincia de Mendoza, fue decretado extinguido por las versiones oficiales históricas en el siglo XVIII. El hecho histórico de reconocerse como descendientes de ese pueblo ancestral fue movilizador para la sociedad mendocina en su conjunto. La primera batalla del pueblo huarpe fue la de tener el derecho a nombrarse como tal.

En varias oportunidades como docentes de la escuela, fuimos requeridos por la comunidad para ayudarles a esgrimir argumentos frente a círculos académicos y reuniones con las altas autoridades y eminencias del saber local.

Artículo Diario Loa Andes, 26 de abril del 2000

Ante esta realidad tan distinta, como docentes de otra cultura, nos planteamos el quehacer educativo y cómo reformular los objetivos y fines de la escuela en esta comunidad donde los únicos distintos culturalmente éramos los/as maestros/as. La escuela como institución emblemática durante mucho tiempo en la historia de nuestro país, fue instrumento de dominación y homogeneización de la sociedad.

Como primera medida nos dimos cuenta que lo primordial era escuchar y aprender para poder saber cuál era el camino que debíamos transitar. Este conocimiento lo fuimos construyendo juntos con mucho acompañamiento de la gente en sus celebraciones, reuniones, ceremonias, festejos, velorios, cumpleaños, fiestas patronales, etc.

Por otro lado entendimos que la consulta era saludable y vital sobre todo en las medidas transcendentales que tomáramos en la institución y fuera de ella.

Recién en el año 2006 se sanciona la Ley de Educación Nacional 26206, que habla de la educación intercultural y hasta la fecha no se ha realizado ninguna reglamentación provincial sobre la misma. Solamente durante el presente año se incluye como un eje de la cultura del cuidado en los tres niveles del nivel primario.

Durante los años transcurridos en estas escuelas, por la falta de lineamientos de educación intercultural en la provincia, es que fuimos transitando este camino con mucha pasión, acompañamiento comunitario, pero con poco apoyo desde lo institucional y mucha soledad. Hubo muchos momentos de incomprensión desde la organización escolar provincial.

La escuela trabajó en dos líneas de acción:

Por un lado el acompañamiento a sus organizaciones sociales, a través de la participación en reuniones, movilizaciones y actos a favor del reclamo de derechos del pueblo: El pueblo huarpe desde el año 2001 reclama la efectividad de la ley provincial 6920 que reconoce la preexistencia del pueblo huarpe y su derecho al territorio que habitan desde tiempo inmemorial.

También desde la escuela se acompañó la formación del colectivo Mujeres huarpes. Esta organización comenzó en la comunidad de San José con reuniones periódicas de mujeres que compartían problemáticas como la violencia de género, salud en las mujeres, adicciones, crianza de hijos/as, etc. El resumen de estas reuniones se transmitía por la radio. Luego se comenzó a realizar los encuentros regionales de mujeres huarpes de Huanacache, donde se juntaban una vez por año las mujeres de las 11 comunidades durante 2 ó 3 días a trabajar en talleres donde se trataron diferentes temáticas. Muchas veces a estos encuentros asistían distintas especialistas para acompañar este proceso. Además las mujeres comenzaron a viajar a los Encuentros Nacionales de Mujeres. Estas actividades se realizan en la actualidad y se ha asistido  a unas 15 instancias nacionales en distintas provincias del país.

Por otro lado en el aspecto pedagógico también fuimos investigando y tratando de actuar en consecuencia. En este sentido hubo toda una revisión de la alfabetización inicial. Abrazamos la teoría constructivista para aprender la Lengua, resignificando y utilizando el universo vocabular de la zona para alfabetizar. Se construyeron materiales didácticos adecuados y con las palabras que les eran familiares a los niños/as del pueblo huarpe.

En asambleas de comunidad tratábamos, en forma periódica, los saberes que consideraba que sus hijos debían manejar. Por esta consulta erigimos conjuntamente ejes de aprendizajes transversales durante todo el año. Sobre éstos relacionamos las distintas áreas con los demás aprendizajes. Ejemplo de ejes sobre los que se trabajaron: Trabajos de la zona: cuidado del ganado caprino, apicultura, arte del pueblo huarpe: obras realizadas en cuero, lana y junquillo. Historia del pueblo huarpe a nivel local. Rescate de la tradición oral: leyendas, cuentos, poesía, canciones, recetas de cocina, usos de plantas en labores domésticas, medicina tradicional. Legislación de los pueblos originarios a nivel internacional, nacional y provincial.

En este contexto de currículo intercultural los familiares de los niños/as dictaban clases enseñando las prácticas ancestrales sobre tejido de lana, en junquillo, trabajo en cuero.

Se hizo toda una revisión de los actos escolares, tratando de resignificarlos en el contexto de la lucha huarpe. La fiesta patronal es la celebración más sentida del pueblo y por lo tanto, la escuela tuvo a su cargo el acto central artístico que se realizaba junto a la comisión de la capilla del lugar.

En este contexto ejecutamos varios proyectos comunitarios: Uno de ellos fue la instalación de una red de radios FM (3 emisoras enlaces y 8 emisoras locales) que conectaba a todos los pueblos de la región. En estas radios los niños, pobladores/as, maestros/as, agentes sanitarios/as, médicos/as, enfermeros/as emitían su programación que era escuchada en toda la región donde vive el pueblo huarpe de Huanacache. Este medio de comunicación fue de vital importancia para la gestión comunitaria y de la escuela. Le dio la posibilidad a la escuela a enseñar para producir textos en situaciones comunicativas reales. Este proyecto se realizó junto a la Asociación Paxtequina y Fondo Escolar Comunitario de la ciudad de Mendoza

Otro proyecto fue la construcción y mantención de un criadero comunitario de ñandúes para reproducción y obtención de subproductos. Proyecto llevado a cabo por la escuela, la comunidad y el sacerdote redentorista Benito Sellito, gran militante de la causa huarpe.

Aprendimos sobre todo a caminar con otros/as que estaban en la misma lucha. Nuestra escuela fue espacio para diálogo y quehacer de muchas voluntades como la Municipalidad de Lavalle con sus intendentes Sebastián Brizuela y Carlos Masoero, la iglesia católica con el sacerdote Benito Sellito que fue un estudioso y luchador de la causa huarpe, artistas e intelectuales, asociaciones y organizaciones que se sumaron, en fin voluntades múltiples que históricamente coincidimos.

Los docentes en ese tiempo no teníamos posibilidad de formación formal específica ya que todavía no había en la provincia espacios específicos de formación en la temática. La formación se hacía sobre todo lo referente a la didáctica y la alfabetización por cuenta de la institución, a través de jornadas implementadas por los mismos/as docentes o de otros/as especialistas contactados por la institución. La gran formadora de los/as docentes fue la comunidad que nos guió amorosamente por su camino de lucha.

La educación de los niños/as fue cambiando con el tiempo.

Paulatinamente los niños/as del pueblo huarpe fueron conquistando, junto a su pueblo oportunidades de estudiar niveles superiores. En año 1995 se crea la modalidad semipresencial del nivel secundario. Posteriormente este sistema secundario va transformándose en una escuela albergue que funciona actualmente.

Gracias a la gestión de la comunidad junto a estudiantes pertenecientes a la federación universitaria de la UNCUYO se consiguen 10 becas BIPU de esa casa de estudios para 10 jóvenes del pueblo huarpe. Los/as primeros/as jóvenes que hicieron uso de las becas fue en el año 2001. Actualmente hay varias universidades que mantienen y ofrecen becas para estos jóvenes sigan estudiando en el nivel terciario y universitario.

El pueblo huarpe sigue caminando erguido. Nosotros nos trasladamos a establecimientos más cercanos por cuestiones familiares. Hoy ya jubilada sigo militando la causa de los pueblos originarios junto a los dirigentes, hombres y mujeres, amigos/as. En toda ocasión que somos requeridos partimos a nuestro Huanacache querido con verduras y un buen vino. Ellos ponen el chivo.

Así de esa manera compartiendo y en diálogo y a la par, es que el pueblo huarpe nos enseñó a caminar la interculturalidad. Que no son solo conceptos compartidos sino luchas entrelazadas por la dignidad de todos/as.

En el/la otro/a puedo mirarme y reconocerme. Mientras más mire al otro/a más me conozco en la inmensidad de la humanidad. Los caminos son diversos en la liberación, solo hay que tener la valentía de recorrerlos con los/as demás.

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